9 de abril de 1812. El gobierno de Buenos Aires (Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso), prohibió el ingreso de esclavos a la Argentina, donde un tercio de la población tenía origen africano. La norma no reconoció la libertad incondicional de los esclavos. Antes de la Constitución de 1853, que abolió definitivamente la esclavitud en el país; la Asamblea de año XIII, decretó la «Libertad de vientres».
Los africanos habitaron Buenos Aires desde 1585 y su legado cultural es parte de nuestra argentinidad con raíces africana. Entre 1777 y 1812 entraron al puerto de Buenos Aires y Montevideo más de 700 barcos, con 72 mil esclavos africanos.
Hacia 1810, la capital tenía alrededor de 40 mil habitantes y se calcula que un tercio eran de origen africano.
En el Censo Nacional del 2010, se incorporó sólo en algunas localidades la pregunta: «¿Tenés ascendentes africanos?». Los datos anunciaron que más de 15 mil argentinos tenían algún vínculo con Africa.

