El guión de los libertarios festejó este mes, el gran poder de compra de los sectores de mayores ingresos. Los que están de fiesta con el dólar barato que subsidian los pobres desde que Milei llegó a la Rosada, gritan que ya no se stockean de aceite y atún para luchar contra la inflación. Con Caputo a la cabeza, el staff del ministerio de Economía recorrió los medios amigos hablando de un país que no se cansa de vender autos, departamentos y lanchas.
El relato mentiroso, absurdo e infantil, oculta de manera grotesca la destrucción de la calidad de vida de las mayorías. No habla de los que no llegan a fin de mes y no cuentan que los empujaron a ser parte de un tortuoso espiral de deuda para pagar créditos viejos, con los que ayer compraron alimentos o cumplieron con alquiler y servicios. Se niegan a reconocer el efecto del industricidio que promovieron y la profundización de los despidos en el sector formal. En síntesis, esa gigantesca franja de la población, para el oficialismo no existe.
Dos datos de las últimas 24 horas. La automotriz Stellantis eliminó uno de los dos turnos de producción y abrió retiros voluntarios para los operarios que trabajan en la planta de El Palomar. Estos casi 400 trabajadores, hoy son noticia y mañana olvido.
Ayer se produjeron 31 despidos en el ministerio de Economía. Los Trabajadores de la Secretaría de Política Económica que fueron pasados a “disponibilidad”, hoy son noticia y mañana olvido. ¿Cuántos de los 431| serán laburantes de aplicaciones el mes que viene?
Un informe de la Universidad de San Martín desnudó el rol de changa mal paga, desarrollada en condiciones laborales pésimas, en la que se convirtieron las aplicaciones para desocupados desesperados. El 40% de los repartidores, pedalea porque perdió el trabajo, el 50% trabaja más de ocho horas diarias y al 42% no llega a fin de mes. Pero el 100% no cuenta con la previsibilidad que genera, un salario garantizado.
Hay dos datos fundamentales sobre lo que padecen, que rompe el cuento de hadas del gobierno: casi dos tercios de los repartidores aceptarían un trabajo formal si pudieran y el 70% no se imagina desempeñando la misma tarea en los próximos cinco años.
Entre los «sobrevivientes» del neoliberalismo, que abarca al 80% de la población, hay un sector esclavizado que está a punto de convertirse en un dato marginal de la economía; porque todos los días está un poco más cerca de caer en la banquina del sistema. El último informe de «Futuros mejores», muestra como la transferencia de recursos es muchísimo más cruel, con los que están por debajo de la línea de pobreza, que con el resto de los trabajadores. Una especie de explotación hasta la extinción, de un segmento que está indefenso ante el hambre, la falta de techo, el pago de servicios o el acceso a los medicamentos.
El 60% de los pobres en edad de trabajar ya tienen empleo, fundamentalmente en construcción, comercio y industria; pero a pesar del salario, todos los meses se hunden un poco más. Trabajan 42 semanales contra las 40, de aquellos cuyos ingresos superan la Canasta Básica.
Sólo el 41% de los obreros pobres está registrado, mientras que el 82% de los que supera la línea de pobreza, está en relación de dependencia.
La ciénaga en la que está empantanada la economía argentina, avisa que los números ingresaron en una involución sin retorno. La consultora de Orlando Ferreres, dijo que la inversión profundizó su caída en febrero, que se hundió 11,4% anual y tocó mínimos desde diciembre de 2024. Agregó que en febrero, la actividad económica se desplomó 2,9% interanual.
Vos quedate tranquilo, no le des bola a estas cifras que pretenden instalar una campaña del miedo, sin elecciones a la vista. Seguí comprando autos, departamentos y lanchas y no te olvides de llevar al Nación los dólares del colchón. Y si tenés algún amigo que no entiende esta etapa superior a la «revolución de la alegría» y sigue comprando aceite y atún, contale de la movilidad ascendente de Adorni. En la Argentina libertaria, se stockean departamentos en capital, casas en countries, un jepp y si Dios quiere, una mansión en San Isidro.
Y si te hacen falta dos jubiladas para que te presten 100 mil dólares, no te recomiendo ir un miércoles al Congreso a preguntar quienes te puede hacer el favor…

