Cristina: «Puedo morir presa, pero créanme que esto se va a terminar»

Un rato después de gritar su inocencia y condenar a la política hambreadora del neoliberalismo, Cristina salió al balcón de San José. Abrazó a la militancia que como siempre, fue a agradecer por el pasado y a pedir justicia por el presente.
A punto de cumplirse exactamente 10 años de aquel 13 de abril de 2016, cuando comenzó la persecución judicial del macrismo, Cristina volvió a Comodoro Py; pero esta vez saliendo hacia tribunales desde su domiciliaria y con tobillera.
Justicia hipócrita que exigió para regocijo de las cámaras de los medios oficialistas, en el peor momento de la economía libertaria, la presencia física de la ex presidenta en la audiencia, después que el proceso se desarrollara durante meses de manera virtual. De San José 1111 a Retiro, para una nueva lapidación mediática.

Con el «Lawfare», la derecha politizó a la Justicia y rearmó un partido judicial para condenar y proscribir a la oposición con los efectos de la «Guerra judicial». El valor agregado que esta historia tiene en tiempo presente, es la obsenidad. Con Macri jugando al fútbol y al paddle con quienes juzgaron y condenaron sin pruebas a Cristina y con Lago Escondido como la sede alternativa del Poder Judicial.
En Vialidad, el macrismo ordenó solo armar una investigación de ficción para la obra pública en Santa Cruz, solo buscado su condena, por una causa en la que ya había sido declarada inocente.
«Cuadernos desborda a Vialidad», dijo Cristina. Calificó como mafiosos a Bonadio y a Stornelli, mafiosos que metieron presos a empresarios para después extorsionarlos (caso Barreiro, Pedro Echevez). Como dijo Bonadío «hay sortijas para pocos», cuando declarar contra Cristina era sinónimo de libertad.

Hoy la ex presidenta se defendió en su calidad de condenada y proscripta, no solo de Vialidad y Cuadernos, sino de toda la agenda de la derecha que fue confirmada por Milei el 1 de marzo pasado. Lo hizo, justo cuando la palabra corrupción jaquea a los libertarios y la causa Libra derramó una tonelada de pruebas sobre el presidente, en las últimas 48 horas.
Cuadernos se construyó a partir de una serie de fotocopias; pericias caligráficas que destruyeron la autenticidad de las supuestas pruebas; papeles quemados que después resucitaron y declaraciones de arrepentidos que no fueron grabadas ni filmadas, como obliga la Justicia. En paralelo, las pruebas que deberían condenar en el corto plazo al presidente liberal estafador, fueron congeladas por el fiscal Taiano durante un año. Y ante la verdad ineludible, la respuesta absurda de la Casa Rosada fue prometer encontrar a quién entregó la información, en lugar de probar la inocencia del jefe de Estado.

El tono político de la declaración de Cristina, fue fundamental por dos grandes razones. Primero porque ella sabe que fue condenada en la causa Vialidad sin pruebas judiciales, pero a través de la certeza política de su culpabilidad. Y señaló que Cuadernos cumplirá con la misma función: un fusilamiento al que no le interesa la verdad. Y a ese ataque político, hay que responderle desde la política.
La defensa de la ex presidenta ya se encargará de lo jurídico, pero ella habló de lo que tenía que hablar, con la palabra justa y el tono justo.
La palabra de Cristina, condicionó el relato del resto de los imputados, que tendrán que enfrentarla o sostenerla, directa o indirectamente.
Dos frases finales. «Voy a contestar preguntas, cuando ustede citen a Stornelli, a Macri para hablar de Parques Eólicos o a Toto Caputo para hablar de deuda externa» y «Si me robé un PBI, no estaría sentada acá, denunciando la corrupción del presente de la Justicia argentina».

Solo resta pedirle a la «Señora de ojos vendados», que regrese para actualizar la balanza y arremeter con la espada, porque sin sus buenos oficios, no somos nada.

Prohibido olvidar. D’Alessio parapolicial en cana, encargado de las operaciones encargadas por Bullrich. El que hablaba por celular con su nieto… Stornelli actual brazo político de Bullrich, el encargado de acusar por golpe de Estado, a cada uno de los detenidos en las marchas de los miércoles.
Prohibido olvidar. Cristina pidió coherencia a sus verdugos. La condenaron en Vialidad por favorecer a Lázaro Báez en contra de todos los demás empresarios de la obra pública y la acusan en Cuadernos por favorecer a los empresarios que supuestamente estafó en la causa Vialidad.
Prohibido olvidar: El juez tuvo la necesidad de decirle a Cristina, que el tribunal es parte de una Argentina democrática, que le brindará las condidiones de un juicio justo. Cuando gobierna la derecha, la obviedad se transforma en utopía…

Editorial de Gustavo Campana del martes 17 de marzo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).