Del verso gastado del «Riesgo kuka», a padecer el «Riesgo Trump»

Milei siempre fue la crisis, pero justo ahora cuando los números del oficialismo caen a toda velocidad, el Gobierno enfrenta al mismo tiempo a dos grandes amenazas de naufragio. En primer lugar está cosechando su siembra. Decretó hace dos años la muerte de su economía real, para que 2026 comenzara con el aumento de cierres de unidades productivas y despidos masivos. No se trata de un fenónemo de la naturaleza, sus decisiones políticas generaron 15 meses consecutivos de achique de la industria, posibilitaron que más de la mitad de las empresas bajara su producción en el primer mes de 2026 y que el mismo porcentaje padeciera uns estrepitosa caída de sus ventas respecto de finales del año pasado.
El fracaso de la micro, aparece en la caída constante del consumo, el incremento de la desocupación y la pobreza. La recaudación acumula siete meses de caída y las reservas netas son negativas; por lo tanto, la única alternativa que le queda a la Casa Rosada para afrontar el día a día, es el suicida «ajuste del ajuste».


Desesperado, Caputo le pidió al campo que entre abril y mayo ingresen dólares y la respuesta fue retenciones 0 o silobolsa. Lo primero, está empantanado en la queja de Estados Unidos y el Fondo, jugando a favor de los farmers norteamericanos y lo segundo, que la Mesa de Enlace guarde la soja en la caja fuerte de plástico, parece imposible de detener.
El segundo dato, se lo debe agradecer a su patrones. La guerra desatada por Trump y Netanyahu, interpela a un gobierno libertario sin plan B, que desde el 10 de diciembre de 2023, está encadenado a su fundamentalismo ideológico, a su fanatismo irracional. Se viene un shock externo monumental y estamos a la intemperie. Somos uno de los pocos países de la tierra que olvidó su paraguas en medio de la lluvia, mientras el proteccionismo es moneda corriente. Casi todos fueron conscientes del desastre futuro, muchísimo antes del primer misil sobre Teherán.

Cuando la nafta y el gasoil operen en el mercado local a través de un precio internacional desbocado, se romperá en mil pedazos el contrato electoral de «terminar con la inflación, a cualquier costo social». No importará como midan el costo de vida, en ese momento la verdad será imposible de ocultar.
El mundo pronostica la globalización de la inflación, suba de la tasa de interés internacional y profundización de la recesión. En ese marco, la Argentina liberal eligió sepultar su independencia económica y solo esperar propinas de Washington.
Si la columna vertebral del mal llamado plan económico es el financiamiento externo, la guerra le apunta sus misiles a los números coloniales de los libertarios. Este año hay que afrontar un complicado calendario de pago de intereses y capital de la deuda externa y en el Ministerio de Economía, saben muy bien que ante los vencimientos, no hay relato, ni insultos guionados, ni Movistar Arena que alcance.
La macro depende de la Casa Blanca y Estados Unidos, está ocupado en otra agenda.

Aunque Javo y el Toto lo nieguen, pasaron del relato ficcional del «riesgo kuka», a la verdad de carne y hueso del «riesgo Trump».
Irán no fue lo mismo que Venezuela y una operación que no se sabe ni cuándo, ni cómo termina; será letal para los que eligieron al presidente republicano como la nueva religión oficial de la Argentina.