2003-2015: Casi tres millones de trabajores privados registrados nuevos

El odio suele vencer al pragmatismo. Genera que muchísima gente sin proyecto colectivo, vote en contra de sus propios intereses y del futuro de los suyos. Esa mezcla irracional de rencor y desprecio, es una enfermedad política que nace cuando un proceso nacional y popular enfrenta al poder real. Se instala una interpelación ineludible: derechos o privilegio, distribución o concentración de la riqueza, importados o industria nacional, liberación o dependencia…
En ese momento, el veterano cree que la mancha venenosa del neoliberalismo nunca lo va a tocar, cuando ya lo aplastó cuatro veces. El ingenuo desistorizado maduro, que increíblemente borró de su cabeza al 2001, dice que con la crueldad a todo volumen de Milei, la misma receta que falló con Macri, ahora va generar felicidad. Y el más joven, negacionista de las políticas que fundieron a su abuelo y a su padre, quiere saber como es el gusto del veneno.
En pleno proceso de pérdida de derechos laborales, algunos datos para los pragmáticos sobrevivientes, para los que aún no abandonaron ese estado calculador y oportunista, solo porque todavía no nos odian demasiado.


Néstor recibió un país con más del 20% de desocupados en 2003 y cuatro años después, sin apertura indiscriminada de importaciones, con industria nacional y mercado interno fuerte; generó 2.064.262 de empleos registrados privados nuevos.
Cristina con el mismo modelo de país, sumó entre 2007 y 2011, casi 539 mil y en el segundo período, otros 156 mil. Casi tres millones de puestos registrados privados nuevos en 12 años, como respuesta al menemismo más Alianza, que en la misma cantidad de años, dejó a un cuarto de la población desocupada: 9 millones de los 36 que en ese momento habitaban la Argentina.

Macri fue el primer paso atrás, con 233.616 despedidos entre 2015 y 2019. El segundo proceso regresivo lo está produciendo Milei y en los primeros dos años de gobierno, dejó en la calle a cerca de 188 mil trabajadores privados.
En el medio de las dos últimas restauraciones neoliberales, el gobierno de Alberto Fernández, solo en el pos pandemia 2021-2023, produjo 352.620 puestos de trabajo.
Por lo tanto, en los últimos 23 años el peronismo creó 3.111.493 empleos privados; mientras el Pro y LLA destruyeron 490.984.

La administración pública fue el sector que más bajas experimentó: 95.000 bajas, por lo tanto, por lo tanto si sumanos a los privados la cantidad de estatales cesanteados, 327.341 personas perdieron su trabajo con Milei.
En diciembre de 2023, el sistema contabilizaba un total de casi 9.900.00 empleados en blanco. Sólo 24 meses después, esa cifra cayó a cerca de 9.567.000.

La industria manufacturera perdió más de 73 mil trabajadores, pasando de 1.215.614 en 2023 a 1.142.137 en 2025. Por su lado, las actividades administrativas y de servicios, tuvieron una disminución 21.617 empleados: eran 505.283, son 483.666 personas.
El servicio doméstico en casas particulares, tuvo un retroceso de casi 25.000 trabajadores en comparación con lo relevado en diciembre de 2023.
Desde que los libertarios ocupan la Casa Rosada, bajaron la persiana más de 22.479 mil empresas. En diciembre de 2023, el Boletín Estadístico de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, arrojaba casi 513 mil compañías en todo el territorio argentino. El último reporte conocido este mes, que toma los números a noviembre de 2025, indica que hay 490.419 empresas. Según los datos oficiales, hubo 22.479 unidades productivas que tuvieron que cerrar desde que el «milagro económico» es presidente.

No hay animal sobe la tierra, que le entregue la responsabilidad de conducir la manada, al que te va a llevar al abismo. Y muchos asumen comportamientos sociales de crianza compartida y defensa territorial; para poder sobrevivir. Lobos, leones, orcas, gorilas, delfines, abejas y hormigas, son algunos de los grupos que cazan y protegen a sus crías, en estado cooperativo. Las manadas de elefantes funcionan bajo un sistema matriarcal en el que las hembras, lideradas por la más vieja, toman todas las decisiones sobre la protección, alimentación y guiar al grupo
El único animal que no lo hace, es una raza que cree en la meritocracia auspiciada por políticos, economistas y empresarios, cuyo único mérito es no cansarse de fracasar.