Circo sin pan, mientras Milei apuesta todo a Trump y a la patria financiera

Parte médico de las últimas 24 horas. Volvió a caer en diciembre, el consumo de lácteos. Córdoba tomó deuda por 800 millones de dólares. La recaudación de 2025, fue la peor de los últimos siete años. La Unión Industrial santafesina, emitió un documento en el que dijo que «el ocaso del sistema productivo, es el ocaso de la clase media». En el Chaco cerró una textil de más de 100 años, dejando a más de 260 trabajadores en la calle. El precio de los alimentos se aceleró en la última semana de enero, con nuevas subas en carnes y verduras. El salario mínimo, solo alcanzó el año pasado para alimentarse apenas dos semanas al mes.

Los números son cada vez más claros y el final ruinoso de una etapa liberal, amenaza con repetirse. En un nuevo intento por tapar el sol con un dedo, Milei se sube a los escenarios buscando ocultar con el rockstar que no es, al presidente que emparcha con deuda la macro y deja en manos del mercado cruel, a la micro. Mientras arde la Patagonia ante el silencio de la Casa Rosada y el desesperado pedido de ayuda de los gobernadores; Javo canta con el Chaqueño, con Fátima y con la banda de los Benegas Lynch.

Sabiendo que el show no alcanza para ocultar los números que delatan su fracaso y que el ataque a Chiqui Tapia no dio el resultado soñado, mandó a demonizar inmigrantes con la Pepona por las redes y con Monteoliva en los medios. Cada vez más custodios para cuidarlo en caravanas flacas y actos con menos gente que la esperada. Y siempre, una «contrafiesta» en las calles.
Un jefe de Estado que intentando que la llama del 23 no se apague, solo ofrece consignas contra enemigos fantasmales, palabras cada vez más religiosas y relatos ficcionales de prosperidad.
Ni en Davos primero, ni ayer en Mar del Plata, mostró un solo resultado positivo en dos años, para millones de asalariados. Su mensaje se transformó en una receta moral que habla de las invisibles virtudes eticas del capitalismo, castigando al Estado y atacando a la Justicia Social.

En el escenario de la «Derecha Fest», una clase de Economía neoliberal para principiantes, apuntalada por las consignas medievales de una militante anti-aborto y un pastor evangélico. Y en esa necesidad de ponerse la capa y salir a pelear en la interna del «poder real», a tallar en esa «historia sin buenos», gritó que Techint tiene que quebrar y le mojó la oreja a Clarín con Starlink.

Los libertarios abandonaron al país real, hace poco más de dos años. Solo operan para la Argentina financiera y fabrican alegría para menos del 20% de la población, basado en un plan de negocios que se alimenta de crédito externo para sobrevivir.
Mientras tanto, maquilla la crisis provocada con dólar barato para la clase media, descenso del riesgo país para volver a endeudarnos, bonos en alza y alquiler para reservas, de los verdes que algunas empresas consiguieron a través de deuda.
La manta cada vez más corta, muestra a la Argentina de carne y hueso, para la que el presidente tiene zanahorias difusas y lejanas. La suba de la inflación no baja, el desempleo crece y la industria se muere, a través de la recesión planificada y el importado suicida.

Púlpitos de verano, para que el «circo sin pan» intente ocultar a un gobierno sin rumbo, que solo muestra signos vitales en su dependencia con Estados Unidos y en la «patria financiera».
Hablar de chorros a esta altura del partido, sin recordar a la ANDIS, sin citar el final de Spagnuolo, a los hermanitos de la Suizo Argentina y al 3% de Karina; es absurdo. Hablar de corruptos sin recordar a Espert, a Fred Machado y al narcotráfico como auspiciante de la política libertaria; es ridículo. Hablar de funcionarios que le afanan al Estado y no mencionar la causa Reidel y los sobreprecios en Nucleoeléctrica; es imposible.
Hablar de estafas sin citar al caso Libra o a Hayden Davis, es infantil…