En los últimos dos años, 19 de 55 sectores productivos se expandieron y los 36 restantes retrocedieron. La intermediación financiera lidera el espejismo del crecimiento, un dato que en realidad debería encabezar el ranking especulativo, gimnasia neoliberal que además siempre atenta contra cualquier proceso industrial. Después de la timba aparecen agroindustria, energía, economía del conocimiento y provisión de servicios públicos.Se achicaron construcción, comercio y servicios transables, como turismo y hotelería. De los 36 sectores “perdedores”, 20 son productoras de bienes que compiten con producción extranjera y solo 6 se expandieron durante los últimos dos años, concentrados en agroindustria y energía.
16 de los 20 sectores que cayeron, perdieron participación en el mercado interno debido al avance de las importaciones. En 14 de esos 16, descendió la producción local y aumentaron las importaciones. El ejemplo más notorio, es el de la vestimenta: la importación aumentó 184%, mientras la producción local cayó un 5%.
En la fabricación de autos y camiones, la importación aumentó un 78% y la fabricación local cayó 16%. El porcentaje de rodados extranjeros respecto del total ofrecido al mercado interno, pasó del 41 al 65%.
En la elaboración de muebles, juguetes y artículos recreativos, la importación aumentó 76%, generando que el porcentaje del mercado local absorbido por la producción foránea, pase del 33 al 41%.
En herramientas y manufacturas de metal, el aumento de la importación fue de un 25%, pero la producción local cayó un 23%. Los importados en la oferta local, aumentaron del 15 al 17% de la oferta local.
Por último, en la fabricación de maquinaria industrial, las importaciones aumentaron 23% y la producción local cayó 17%, con estos números los importados en vidriera crecieron del 85 al 87%.
Antes de continuar, dos recuerdos, dos frases de Milei. Primero, «No hago transacciones con comunistas, no negocio mi moral a cambio de dinero. Tenemos que negociar con Occidente, el lado civilizado de la vida».
Y en segundo lugar, su última apreciación sobre Lula: «Jamás le daría el nombre de alguien de izquierda a mis perros, los amo mucho como para insultarlos”.
Después de estas dos posiciones sin retorno del presidente, vayamos a su realidad económica. El grueso de las importaciones proviene de Brasil y China. Los dos países representan el 48% de la mercadería que ingresa por el puerto, pero el avance chino fue muchísimo más grande: sus importaciones aumentaron 4 puntos, contra el 0,8 de la participación de Brasil.
El avance de las ventas chinas es muy fuerte en la industria editorial e imprenta, herramientas, plásticos, neumáticos, vidrio, cerámica, muebles y juguetes. Brasil creció en autos y camiones, papel y maquinaria industrial.
De China llega más de la mitad del total importado de cinco rubros: el 60% de la importación de computadoras y equipos de oficina, el 59% de la de muebles, juguetes y artículos recreativos, el 54% de la de ropa, el 53% de la de telas e hilados y el 52% de la importación de productos de industria editorial e imprenta.
Brasil sustenta más de la mitad de las importaciones de dos sectores: papel y productos de papel (60%) y autos y camiones (55%).
El estudio lo hizo Equilibra, la cuarta muerte del aparato productivo argentino en 49 años, es obra de Milei.

