El gobierno empieza a pagar muy caro, el resultado del juego perverso de bajar la inflación a costa de matar a la economía real. Creyó ingenuamente que liberado de la tensión que genera la demanda viva, podía reinar un rato largo la «paz de los cementerios» y que además, los muertos iban a aplaudir.
Los timberos del Ministerio de Economía, saben a esta altura del partido, que será una misión imposible llegar a las elecciones de octubre con números que le permitan plebiscitar sin sufrimiento, la implementación de un plan de negocios solo para amigos.
Por un lado, la pérdida del apoyo que Milei generó entre asalariados y jubilados en 2023. Haberlos usado como variable de ajuste, no será gratis; haber financiado con la pobreza de millones, el descenso de los precios por consumo deprimido, tarde o temprano se castigará en las urnas. Y por derecha, como un juego de pinzas impensado por los libertarios cuando llegaron a la Rosada, avanza el mercado exigiéndole todo a un Caputo a la defensiva.
La Argentina modelo 2025, opera hace rato en modo 2001. Esa fidelidad con el pasado, lo llevó al Toto a armar un desesperado «Corralón» para contener a los bancos, a dos meses de las elecciones. Resulta que los enemigos de la intervención estatal, ahora le ordenan a la «patria financiera», que no pueden pasar sus pesos al dólares. Subir los encajes y monitorear todos los días que esa plata se quede en el molde, operará como un protocolo represivo contra el «fuego amigo» que está de mal humor.
La debilidad financiera del Estado manejado por los reyes de las mesas de dinero, pretenden resolverla con mano dura, sin medir que enfrente está el «poder real».
Los banqueros se despertaron después de 20 meses y gritan con «delay», que el plan no es sustentable, que el único efecto seguro que genera, es más recesión para una economía que se quedó casi sin signos vitales. Tarde le enrostran al oficialismo, que quemó reservas para intentar contener al vede, que apostó los pesos que no tenía a la regulación del dólar futuro, que impuso tasas de interés de ciencia ficción para contener el avance de la inflación, que rifó los 20 mil millones de dólares del blanqueo, los 18 mil millones de la soja y los casi 10 mil millones que aportaron organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial.
Analizan que saliendo a patrullar cada paso del mercado, posiblemente logren controlar al dólar un ratito, pero en ese lapso, más del 50% de la economía cotidiana, entre fábricas y comercios, bajará las persianas.
Todo lo hizo Milei y es tiempo de hacerse cargo. No será sin consecuencias, haber diseñado un país sin obra pública o intentar destruir los cimientos políticos de la Argentina democrática. Disfrazado de militar o con la banda presidencial en el pecho, pagará facturas por instalar a la represión salvaje como respuesta a la queja social, por pegarle todos los miércoles a los jubilados, por su negacionismo, por descorchar champagne por Cristina presa y proscripta, por comenzar a perseguir y encarcelar opositores, por traicionar a las provincias aliadas que le regalaron superpoderes y por atacar al Congreso desde el día de su asunción. Tampoco plantarse como enemigos de los discapacitados, negarle remedios oncológicos a los enfermos, alimentos a los comedores, desear el fin del Garrahan, el CONICET, el INTA y el INTI.
Cada una de esas historias, las que oportunamente el presidente y su círculo más íntimo entendieron como «capital político», ahora amenazan con dejarlo desnudo en todo los frentes.
Las urnas de octubre podrán acelerar o detener el avance de algo que es inexorable. No se sostiene erguido cuatro años, un mandato basado en la promesa de marginalidad para los pobres, el descenso de la clase media al infierno tan temido, dinamitar el consumo y la industria y joder a los bancos, como último recurso para frenar su voracidad. En algún momento, el gobierno necesitará una respuesta que Milei no está dispuesto a dar. Un Plan B que no existe, un giro de 180 grados que el presidente nunca ofrecerá; porque para él ese giro es sinónimo de derrota. Y cuando comience el fuego, en lugar de buscar agua, caminará entre las llamas…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Lunes 18 de agosto de 2025

