Silencio de EEUU: banco estatal chino, en el tercer salvataje en nueve meses

Números, solo prometo números. Intento apuntalar despojado de condicionamientos ideológicos, el análisis de lo que sucede en la Argentina del presente, con esta absurda naturalización de la toma de deuda permanente. No hay brindis posible, cuando desde hace poco más de dos años, el único recurso de Milei-Caputo para pagar deuda vieja, sea la toma de nueva.

Un grupo de bancos generó el tercer salvataje en menos de nueve meses. Auxiliaron otra vez, a una administración que volvió a estar a metros del default. Pusieron 3 mil millones de dólares, para el pago de mañana por vencimientos de deuda que ascienden a 4.250 millones. Y como anexo inesperado, apareció una pregunta sin respuesta inmediata, en este contexto geopolítico mundial tan complejo desde la madrugada del último sábado. Entre los prestamistas, está el Bank of China.
La Argentina de Milei, aliada incondicional de Washington, sumó al banco estatal chino a este consorcio que financiará el primer pago de deuda que debe afrontar el país en 2026. Que aparezcan el BBVA, el Santander, el Deutsche Bank, el JP Morgan y Goldman Sachs, no es un dato que sorprenda; esa nómina no encierra ninguna particularidad. Como de costumbre, hicieron negocio y le prestaron al 7,4% de interés, al ministro de Economía amigo. ¿Cuándo hay que devolver este monto? En apenas 372 días, lapso que los mismos bancos reconocen en privado como una meta imposible. Saben que en ese momento, van a renegociar y aumentará el volumen de la operación que anudará con más deuda a un país quebrado.
Insisto, que aparezca en medio de la locura hitleriana de Trump, un puente con el Bank of China, rompe toda la lógica de las relaciones carnales versión Javo. Pero por ahora, ninguna hipótesis me parece razonable.

Con realación a nuestos conservadores que se hacen llamar anarco capitalistas, ya demostraron en más de una oportunidad, que en situaciones límites están dispuestos a olvidar los mandatos ideológicos que defendieron hasta quedarse afónicos, con tal de sobrevivir.
En menos de 25 meses, Milei aumentó los compromisos externos de la Nación a casi 50 mil millones de dólares (FMI, Banco Mundial, BID y entidades privadas) y elevó la deuda total a más de 460 mil millones de dólares. Si sumamos las obligaciones por activación de swap, las deudas provinciales y los créditos tomados por las empresas, la era libertaria tiene pagarés por más o menos 100 mil millones de verdes.
La negación vuelve a poner bajo la lupa a Caputo. Con los 54 mil millones de dólares que le prestó el Fondo en 2018 y los 20 mil de abril pasado, se instaló como el hombre que más guita le sacó del bolsillo al FMI, desde su creación en 1944. Y en ese mirada estadística, no hay éxito, ni victoria, ni gloria que celebrar. No hay puentes, ni caminos, ni escuelas, ni hospitales, ni centrales atómicas, ni represas hidroeléctricas, detrás de estos préstamos. Solo pago de capital e intereses de la bicicleta financiera que armó con Macri primero y con Milei después y vencimientos de deuda externa, fundamentalmente la contraida por él mismo hace casi ocho años.
El Gobierno libertario mató a la economía real, cuando destrozó el aparato productivo argentino, convencidos que con importados terminarían con una inflación que hoy está vivita y coleando. No solo no lograron el objetivo primario, sino que desaparecieron 20 mil unidades productivas y 150 mil trabajadores fueron despedidos de las empresas privadas.

La mentira de Caputo por las redes ayer, diciendo que el kircherismo fue el período de mayor toma de deuda de la historia argentina, es un barbaridad que solo puede ser custodiada por la impunidad mediática de la que goza la banda de mesadineristas que el conduce. La misma impunidad con la que toma deuda continuamente eludiendo al Congreso e instalando que Argentina es un país donde los pobres subsidian a los ricos, en un destino de desigualdad ineludible.

Editorial del jueves 8 de enero de Gustavo Campana, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).