«Que se mueran, todos los que se tengan que morir»

Si alguien todavía se pregunta, que quiere decir la marchita desde hace casi 80 años con aquello de «combatiendo al capital», una explicación entre tantas que sirven, la puede encontrar en «que se mueran todos los que se tengan que morir». Aquella tristemente célebre frase de Macri para apuntalar con cadáveres la apertura de la economía en pandemia, es el monumento al cinismo y la crueldad de la patronal esclavista contemporánea; que observó en el coronavirus una virtud al servicio de una limpieza étnica.

La frase de Mauricio, podría aplicarse perfectamente a la pelea de Milei con el Garrahan, porque ese mandato ideológico basado en el odio de clase que mueve al presidente, le apunta fundamentalmente al 60% de los pacientes del Hospital, que no cuentan con ningún tipo de cobertura. La deliberada ausencia del neoliberalismo, a la hora de pelear por salvar vidas pobres, es «un sentimiento, no puedo parar»; cuentan que cantan en Olivos después de escuchar Opera los domingos. Y por supuesto, su sueño de destrucción se multiplica por cada uno de los hospitales del país. Pero también crece la pelea. El abrazo de ayer en defensa del Hospital de Clínicas y los centros de salud universitarios, se suma a los actos en defensa del Posadas.

Milei-Caputo desfinancian al Garrahan, como lo hacen con todo el Estado, con el infame objetivo de hacer caja y pagar deuda o los intereses de la bicicleta financiera; pero saben que por su condición de centro modelo nacional en la atención de niños y niñas que pelean con enfermedades muy complejas, es una bandera de lucha social transversal imposible de arriar. Entonces armaron un plan para intentar terminar con el conflicto, que por supuesto está muy lejos de aumento salarial o incremento de las partidas presupuestarias para su funcionamiento.

Fieles a su naturaleza y en medio de un nuevo paro del personal del Garrahan, esta semana aparecieron en sus distintos servicios, inspectores de la Secretaría de Trabajo exigiendo listas de trabajadores y trabajadoras. Una mezcla de amenaza, intimidación y provocación, protagonizada por una patota estatal, que si lo desean, con un click de mouse tiene los nombres y apellidos de todo el árbol genealógico de cada trabajador.

La siembra de miedo que realiza personal de Capital Humano para debilitar al enemigo y reinar con comodidad, es un acto reflejo de las dictaduras o de administraciones con legitimidad de origen, que piensan, hablan y actúan con gestos dictatoriales.
El próximo lunes los gremios y Trabajo, tienen pautado un nuevo encuentro y seguramente los libertarios seguirán hablando de ñoquis para victimarse y decir ante las cámaras de sus operadores, que las partidas del Hospital se van por la canaleta de los amigos de la casta. El conflicto ya es lo suficientemente largo, como para que Pettovello con otro click de mouse, le cuente a toda la población cuántos y quiénes son los hombres y mujeres que cobran por no ir a trabajar al Garrahan. Es muy raro que a este Gobierno que le encanta responsabilizar a la política de todos los males del país, no haya hecho desfilar por las redes, ese listado que terminaría en muy pocos segundos con la pelea… En el hospital, no solo que sobra nadie, sino que faltan desde que asumió Milei, más de 200 profesionales que renunciaron buscando mejores condiciones laborales en otro lugar.
Contra viento y marea, el Garrahan atiende a 70 niños y niñas por hora, 1600 pacientes por día, 49 mil por mes y casi 590 mil por año.
Para el domingo 29, los trabajadores organizaron una bicicleteada al Obelisco y abrazo al hospital. Con ellos, firmes como siempre, la comunidad del Garrahan, encabezadas por madres y padres de pacientes del presente y del pasado.
El cinismo de Adorni en su último discurso, disfrazado de conferencia de prensa, dijo que las críticas a la administración de Javier Milei son «maliciosas, mezquinas y muy injustas» y que el Gobierno busca que los únicos privilegiados, sean los niños. Seguramente en su próximo contacto con el periodismo, dirá que «Javo cumple y Karina dignifica» y que vamos rumbo a convertirnos en una colonia «justa, libre y soberana».

Si alguien todavía se pregunta, que quiere decir la marchita con aquello de «combatiendo al capital», que recuerde aquello de Macri: «que se mueran todos los que se tengan que morir»…

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Viernes 27 de junio de 2025

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