Dos historias. El caso de un torturador de Orletti, que Rafecas no quiere liberar porque puede «torcer la investigación»; por lo tanto se trata de un viejo ex agente de la SIDE que aún mantiene fuertes contactos con la Justicia. Y la denuncia del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, contra una Corte Suprema que apuntala el sueño del regreso de la ultraderecha.

