¿Por qué Milei ya no habla de dolarización? ¿Por orden de Paolo, la Rocca que jode en el zapato de la democracia?

¿Por qué Milei ya no habla de dolarización? ¿Por qué guardó en un cajón, a su gran bandera de instalación mediática? ¿Por qué decidió abandonar a los muchos que con borrachera de inocencia política, creyeron que el próximo 11 de diciembre iban a ganar 200 mil dólares por mes?
Cuenta la leyenda que Eduardo Eurnekian le presentó al líder del “fascismo despeinado”, a un empresario que rápidamente se transformó en uno de sus nuevos mecenas. Y ese hombre que se siente dueño de un país que odia y que solo usa como base de operaciones, le puso como condición, abandonar la idea de la dolarización. “Es absurda, imposible y lo más importante, a mí no me sirve”.

Entonces apareció Marra diciendo que recién en un segundo mandato, podrían dolarizar. Y los dinosaurios que apuntalan su llegada a la presidencia, como Carlos Rodríguez y Roque Fernández, volvieron con aquello de necesitar por lo menos 35 años, para realizar un cambio estructural.
Cuenta la leyenda que este empresario, insistirá con Miguel Angel Ponte, en el Ministerio de Trabajo. Aquel gerente de su empresa, ocupó la Secretaría de Empleo de Macri, primero bajo las órdenes del ministro de Trabajo, Jorge Triaca y luego pasó al Ministerio de Producción, con Dante Sica.
En 2017 y bancando la reforma laboral, dijo aquello que “la posibilidad de entrar y salir del mercado de trabajo hace a su esencia, como comer y descomer”.

Pero les pido que hagamos memoria, porque este “poder real” liderado por este empresario italiano, que aparentemente hoy es el titiritero de Milei, fue el gran operador en las sombras para la construcción de Macri presidente.

Marzo de 2015. En el tristemente célebre congreso radical de Gualeguaychú, la UCR decidió regalarle a Macri su territorialidad, su historia y lo que quedaba del espíritu de sus fundadores, para que el PRO deje de ser una manifestación porteña y el neoliberalismo sea gobierno a través de las urnas. El conductor hacia el abismo, fue Ernesto Sanz.
A fines de noviembre de 2015 y después de la victoria amarilla en el ballotage, Sanz anunció mediante una carta pública, que dará un paso al costado y comenzará una «nueva etapa», alejado de la política: «No voy a ocupar ningún lugar ni en el gobierno ni en mi partido». Confió en que Macri se transforme en el «catalizador de un cambio positivo» y llamó al radicalismo «a sentirse protagonista de esta hora especial».
Sanz desapareció de la vida pública después terminar su segundo mandato en la Cámara alta, el 10 de diciembre 2015 y luego de cumplir al pie de la letra, con el trabajo sucio por encargo del “poder real”, que inició desde su banca en el Senado, cuando lideró la oposición legislativa a la 125.
Dejó para los tiempos, los recursos de la Asignación Universal por Hijo, se van “por la canaleta del juego y la droga”…

Dicen que la orden, bien paga por cierto, la dio un empresario que desde hace un tiempo largo, pelea en el podio de las tres fortunas más importantes de la Argentina.

Agostino nació en 1895 y fue hombre clave de Mussolini. Después de la Segunda Guerra Mundial, junto a sus cuñados banqueros, se convirtió en industrial de aquella Italia en proceso de reconstrucción. En 1947, desembarcó en la Argentina. Aquel peronismo que refundó el país, sobre la base de derechos laborales, justicia social, industria nacional y obra pública, fue el Estado que le abrió la puerta a esta empresa italiana que basaba su trabajo en el acero.
El sucesor de Agostino fue su hijo Roberto, un empresario con íntimos lazos con la última dictadura. Primero licitaciones millonarias y después le salvaron el pellejo con la estatización de su deuda externa. Nosotros, nuestros hijos y nietos, pagaron y pagarán, los 180 millones de dólares que debían los tanos en 1982.
Paolo, hijo de Roberto y nieto de Agostino, ya era un hombre fuerte de la empresa cuando Menem les regaló Somisa.
Es un prolífico autor de frases célebres, como «Hay que convencer a los sindicatos para que no peleen por el sueldo de algunos, sino por el empleo de muchos», en una clara extorsión que hablaba de salarios deprimidos, para garantizar el empleo.  
Factura anualmente 23.000 millones de dólares. Es un gran militante de la “flexibilización laboral”.

En pandemia decretó 1.500 despidos en la Argentina y en el norte Italiano, su planta con 1.700 obreros siguió abierta como si nada pasara. Su hermano maneja la otra mitad de los negocios de la familia, un conglomerado de salud privada con sede en Bérgamo, que maneja más del 50% de las camas de la ciudad. Es el autor en pleno coronavirus, de la frase: “No dramaticemos, normalicemos la economía”.
El combo en 2020, fue macabro: La fábrica, no esencial, laburaba a pleno. Los contagios de sus trabajadores, fueron proporcionales a los que vivió, Bergamo, una de las poblaciones más castigadas de Italia. ¿Y quién los atendía? Una empresa perteneciente a los mismos capitales que la siderúrgica…
 
En abril de 2017 y a un costo de 2 mil millones de dólares, inauguró una planta en Texas junto al presidente Macri. Los dos festejaron que un empresario que desde hacía exactamente 70 años venía chupando de la teta del Estado argentino, abriera las puertas de una planta para producir tubos de acero sin costura en Estados Unidos, generando empleo para obreros estadounidenses y tributando al fisco del norte sin chistar.  

Pero Mauricio, como mucamo del poder real, terminó traicionándolo. En agosto de 2018 lo embarró en la “Causa Cuadernos”, para que algún amigo multinacional se quede con sus licitaciones. Paolo fue sobreseído, junto a dos Ceos de su empresa, porque en 2021 la Unidad de Información Financiera, no apeló el sobreseimiento de los directivos de la empresa.

Marzo 2022. En el marco de una causa por presuntos sobornos a gerentes de Petrobras, una fiscal italiana solicitó que se condene a Paolo, a 4 años y 6 meses de prisión por el delito de corrupción internacional. Donata Costa pidió a los jueces del tribunal de la séptima sección penal de Milán que condenen al Tano y otros dos accionistas.

Javier Diley atrasa con economía fracasada. Paolo es una Rocca en el zapato de la democracia.