OTRA HELADERA EN EL ESPACIO…, COLONIALISMO CULTURAL (Visión Nacional-Radio Nacional, 4 de octubre)

VISION NACIONAL – EDITORIAL: Junio de 1806. Por 45 días, estas tierras cambiaron de dueño. Cuando el viento del sur se llevó el olor a pólvora que había terminado rápidamente con la indefensa Buenos Aires, los ingleses iniciaron una indispensable campaña de seducción. La presa elegida para sobrevivir tan lejos de casa, fue la oligarquía todavía en construcción, de aquella pequeña aldea. Como parte del plan, Beresford sentenció en su primera proclama, que la población porteña, está «cobijada bajo el honor, la generosidad y la humanidad del carácter británico».

Los invasores necesitaban como socios locales, a los dos resortes más sensibles del poder: los funcionarios a sueldo de la corona española y el pequeño, pero muy influyente grupo local de comerciantes, que multiplicaba sus monedas ofreciendo todo tipo de mercaderías de contrabando, a los apellidos más ilustres de la ciudad.

Primero tomaron a los hombres del Estado y los invitaron a jurar fidelidad al imperio británico. Luego le dieron la administración de la Aduana, al representante de una de las casi 50 familias que golpearon las puertas del fuerte para convertirse en ingleses.

Belgrano en representación de una patria que aún no existía en los papeles, pero que ya habían parido algunos corazones criollos; se negó como secretario del Consulado a levantar su mano derecha, para prometer dedicación exclusiva a Londres y se fue a la Banda Oriental. La otra cara de la moneda, fue un español de Castilla La Vieja. Un hombre que había llegado a estas tierras con su esposa, en el siglo XVIII. Un próspero comerciante y esclavista, alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires y síndico del Consulado; que rápidamente vendió su alma al diablo, después de evaluar los beneficios de esa peligrosa transacción espiritual.

Los ingleses le dieron a un tal José Martínez de Hoz, la conducción de la Aduana.

Ese capítulo de esta larga historia, terminó con los caballeros británicos, derrotados en el campo militar. Pero su gran victoria, fue el robo del tesoro de Buenos Aires. Cuando el virrey Sobremonte escapó a Córdoba, lo interceptaron en Luján y los hombres que afanaban para la corona, se quedaron con el equivalente a 27 millones de dólares. El botín llegó a Londres y el dinero fue paseado por sus calles en 8 carros, ante el festejo de una multitud.

Patriotas y cipayos volvieron a verse las caras, cuatro años después, en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.

Mientras Castelli representó los sueños de libertad de la mayoría («Los americanos sabemos lo que queremos y adónde vamos»), 79 de los 225 que participaron del debate que cambió la historia de estas tierras para siempre, se pronunciaron a favor del virrey; entre ellos estaba José Martínez de Hoz…

Solo un par de historias, arrancadas de un largo catálogo de traiciones, en nombre de la ambición personal de los que no tienen proyecto colectivo. Estaciones de una línea de tiempo, que recorre más de 200 años de argentinidad. Porteños «cobijados bajo el honor, la generosidad y la humanidad» de cualquier imperio y familias dispuestas a golpear puertas de cuarteles, para jurar fidelidad a una potencia extranjera o para producir golpes de Estado.

Ultimo día de septiembre de 2015. El segundo satélite geoestacionario argentino de telecomunicaciones, inició su marcha para aumentar la soberanía satelital del país; mientras ya se trabaja en el Arsat 3 y en la planificación del cuarto. El presente de la planificación INVAP-ARSAT, que abarca hasta el 2023; ahora ofrece señal a todo el continente americano, desde la Antártida hasta Canadá.

Otra victoria del país soberano, sobre el modelo de colonia. Otro triunfo de los científicos comprometidos con el país, sobre la nostalgia del modelo exclusivamente agroexportador, que desprecia el lugar donde nació y que curiosamente, planta la semilla que le da comer.

El desarrollo tecnológico, empujado por una decisión política del Estado, volvió a demostrar que no es una utopía; mientras en la vereda de enfrente, sobrevive una pesada cuota de desprecio. Es cierto, nadie habla de la heladera espacial, pero contestan con silencio e indiferencia.

El ADN político de los gerentes locales de los países centrales, sigue vivo. Se alimenta del colonialismo cultural que construye países indefensos, a través de la pedagogía de la dependencia y en esa dirección, todos nuestros falsos héroes, impusieron discutirnos a partir de nuestra supuesta imposibilidad genética de desarrollo.

No pueden imaginar el futuro sin estar divorciados del «interés nacional» y como provienen del capital, buscan imponer su concepción patronal desde el Estado, para domesticar a los incorregibles; a los que siempre pretenden obtener nuevos derechos. La excepción a la regla, son las campañas electorales. En ese marco son capaces de prometer un millón de créditos hipotecarios y por si hacía falta, te invitan a conquistas que ya son ley…

Algunos ejemplos cercanos, de colonialismo cultural. Si un candidato a presidente declaró tener un 40% de su fortuna en el exterior, ¿cómo no va a soñar con una devaluación, si llega al poder?

Si un candidato a presidente, está convencido que de la diferencia abismal que separa al pueblo de «su gente», ¿cómo no le va a dedicar más del 40% del presupuesto de cultura, solo al Teatro Colón?

Si un candidato a presidente, fue a preguntar a las embajadas de Estados Unidos e Israel, quién era el mejor jefe para su futura policía, ¿qué puede pensar de palabras como soberanía e independencia?

Cuando faltan poco más de dos meses para la finalización del tercer gobierno kirchnerista y mientras los nostálgicos de la dependencia siguen golpeando debajo del cinturón, esta semana el Frente para la Victoria, continuó ampliando las fronteras de su gobernabilidad. Cristina en la ONU, estableció responsabilidades pasadas y presentes de Estados Unidos, en la causa AMIA; la Procelac anduvo por París, investigando la ruta del lavado de dinero argentino y Economía confirmó que el aumento del 177% de la producción de YPF, ya superó los 6 mil millones de dólares que se pagaron por la estatización y que se pagará sin problemas el BONAR 2015.

En pleno «fin de ciclo», se firmó la primera paritaria de la historia, del personal doméstico; el Gobierno envió al Congreso una Ley de desarrollo de nuestra industria satelital; la recaudación impositiva creció 31% y sumó 129.442 millones de pesos; la producción agrícola del ciclo 2014/15 finalizó con un record de 116 millones de toneladas y Defensa siguió abriendo archivos secretos, para mostrar documentos desclasificados de Malvinas, que revelan cómo el aparato represivo silenció a los soldados.

El balance de la recta final del tercer mandato kirchnerista, debe completarse con la muy buena salud de «memoria, verdad y justicia». Porque mientras siguen tramitándose la megacausa ESMA y el juicio a los responsables de La Perla, el general retirado Héctor Ríos Ereñú, comandante en jefe del Ejército durante la presidencia de Alfonsín, afrontará a partir de mañana en Salta, su segundo juicio oral y público por delitos de lesa humanidad durante la dictadura.

Paralelamente, la oposición muestra su oscuro fin de ciclo. Marijuan salió a operar en defensa de Stiusso; Macri presentó una declaración jurada repleta de preguntas sin respuestas; la UIA no quiere que se investigue a los industriales cómplices de la última dictadura; nueva estampida de dirigentes bonaerense en el Frente Renovador y el fiscal Delgado comenzó a investigar la ruta de la intermediación publicitaria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

La frutilla del postre opositor, fue un sindicalista convertido en empresario, que se mostró muy cómodo con el candidato de la restauración conservadora. Una postal, que motivó el rescate de palabras directas, sin intermediarios: «Yo los he visto marearse en las alturas. Dirigentes obreros entregados a los amos de la oligarquía por una sonrisa, por un banquete o por unas monedas. Los denuncio como traidores, hay que cuidarse de ellos. Son los peores enemigos, porque han renegado de nuestra raza. Sufrieron con nosotros pero se olvidaron de nuestro dolor, para gozar la vida sonriente que nosotros les dimos otorgándoles una jerarquía sindical. Conocieron el mundo de la mentira, de la riqueza, de la vanidad y en vez de pelear ante ellos por nosotros, por nuestra dura y amarga verdad, se entregaron. No volverán jamás, pero si alguna vez volviesen, habría que sellarles la frente con el signo infamante de la traición». Firmado, Evita.

La barbarie puso el Arsat 2, en el espacio; mientras la civilización porteña, ya demostró que su audacia tecnológica, termina en el subtetrenmetrocleta… Los que demostraron que el límite de su sensibilidad en materia educativa, fueron containers o “aulas durlock” y su respuesta para una salud de calidad, fue bajarle el presupuesto al Garrahan; ya plantearon con qué país sueñan.

«Cuando llegamos al poder, importábamos hasta los alfileres que usaban nuestras modistas. Y cuando se produjo el golpe del ’55, estábamos construyendo buques de ultramar». Entre aquella síntesis de Perón y esta Argentina, capaz de diseñar y construir dos satélites geoestacionarios; está el país que nos dejaron ser y que ahora regresó para quedarse…

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