Números del balance 2025: Caputo fracasó en la macro y Milei en la micro

Todas las variantes de la derecha local, los grandes industriales nacionales y los operadores mediáticos del «poder real», bancaron la caída de la producción y descenso del consumo, a cambio del supuesto buen manejo de la macro. Ese relato inconsistente y perverso, compró tiempo mientras el Gobierno desarrollaba su estrategia de destrucción de la economía real; pero la debilidad de origen que siempre mostró la excusa de la manta corta, es cada vez más frágil. En realidad, la imaginaria frazadita que cubría la cabeza y desemparaba a los pies, nunca existió. Los números libertarios, siempre estuvieron desnudos.

Caputo fracasó en la macro. Lo salvaron en 2024, un ajuste salvaje sobre el Estado (despidos masivos, cierres de programas, áreas y ministerios), cerca de 20 mil millones de dólares del blanqueo, 18 mil millones de la primera liquidación sojera y cerca de 10 mil millones que aportaron entidades como el Banco Mundial y el BID.
El rescate 2025 estuvo a cargo de Estados Unidos: 20 mil millones de dólares del Fondo en abril, el swap de otros 20 mil millones del Tesoro en septiembre y los dólares de Bessent para contener la corrida en el prólogo de las elecciones.
En esos dos años, midió mal la inflación con parámetros de consumo de hace 20 años, para poder sostener una tranquilidad ficcional y por lo tanto, mentir sobre la disminusión de la pobreza. En su necesidad por contener los precios, quemó decenas de miles de millones de dólares de reservas para frenar al dólar y pisó paritarias para bajar la demanda.

Después de tantos parches imperfectos, ahora pedirá un waiver al FMI, porque no acumuló reservas y continúa la loca emisión monetaria del BCRA para financiar al Tesoro. Seguramente Trump ordenará el perdón y esconderá las críticas del Fondo, organismo que sabe perfectamente que este plan no perdura sin crédito permanente.
Para seguir estirando la agonía, Toto anunciará en los próximos días un nuevo blanqueo y liquidará empresas del Estado, para hacer caja. La primavera que el oficialismo y el mercado festejaron después de las elecciones, está a punto de convertirse en invierno otra vez.

Milei fracasó en la micro. La crítica situación que vive la industria nacional, responde al proyecto que el candidato expuso en la campaña electoral. Nunca en su mensaje, existió la Argentina de sustitución de importaciones; jamás en su palabra hubo lugar para la producción y el trabajo argentino. Por lo tanto, ningún empresario puede sorprenderse de los resultados de la implosión programada.
La borrachera ideológica los llevó a cambiar un par de balances que pensaron regulares y que finalmente fueron muy negativos, a cambio de flexibilización laboral. El trueque terminó siendo suicida para los industriales nacionales, aunque por ahora reine el silencio.
Las persianas bajas y los despidos, siempre fueron el único horizonte posible, sin embargo el capital cerró la boca en todos sus documentos, hasta que en las últimas semanas comenzaron a padecer con mucha crudeza las consecuencias del modelo que aplaudieron.

Dos años después, estamos ante el resultado más cruel de la destrucción de la actividad fabril en el país: los cientos de miles de expulsados del sistema, que no podrán volver al mundo laboral hasta que regrese un modelo de país que tenga en cuenta a la economía real. La recesión bajó el nivel de ventas a cifras de pandemia y crisis 2001 y los importados se quedaron con la única demanda comercial existente.

Mientras tanto, la cantidad de trabajadores de Rappi creció más de un 250% en el último año. Pasaron de 40 mil a más de 150 mil. En la Argentina sin futuro, en el presente hay seis millones de personas que trabajan sin aportes, sin estabilidad y sin protección.
Ante este panorama ruinoso, ya no alcanza con plantear el supuesto buen manejo de la macro, que nunca analiza entre otros pequeños detalles, el costo futuro de la deuda externa, con la que un presidente y un ministro de Economía, tapa los baches de su falta de recursos genuinos.
La manta corta de libertaria, nunca existió. Dólar barato y apertura comercial, son una alegría tilinga, que cambia un celular barato por producción y empleo. Caputo fracasó en la macro y Milei en la micro. Los números del cuarto desembarco neoliberal, siempre estuvieron desnudos.