Para Caputo gobernar es tomar deuda y alimentar la timba financiera. Para Milei gobernar es ajustar, importar, extranjerizar y privatizar. El ministro hipoteca la vida de dos o tres generaciones que aún no nacieron y el presidente te empobrece en tiempo presente.
La brutal caída de la recaudación, es la cosecha de la siembra libertaria. Es el fruto de la recesión programada, el consumo en descenso permanente y los millonarios regalos fiscales que representan quitarle impuestos al privilegio y regalarle los beneficios del RIGI a las corporaciones. Y para estirar la agonía de un país que mató a deliberadamente a su economía real, dinamitando su industria y su mercado interno, se quedó sin recursos genuinos y está necesitado de un nuevo ajuste para sobrevivir.
La reducción total del gasto público realizado por Milei, representa aproximadamente 50 billones de pesos. En términos del Producto Bruto Interno, el recorte equivale a más de 10 puntos del PBI, más o menos unos 67.000 millones de dólares.
La primera de todas las preguntas obligadas, es ¿en que se usó esa cifra armada a base de tanto dolor? Recaudaron 67 mil millones de verdes, con 70 mil trabajadores públicos menos, salarios estatales que acumulan una pérdida cercana al 36%, la obra pública congelada en todo el país, deudas monumentales con las provincias, caída real de la jubilación mínima, gibarización de casi todos los programas sociales y reducción de subsidios y partidas para salud, educación y ciencia y tecnología.
Los envíos a provincias se achicaron 12.880 millones de dólares, los programas sociales perdieron casi 13 mil millones, la inversión pública descendió más de 12 mil millones, la motosierra sobre subsidios a la energía representan casi 10 mil millones y los salarios de estatales que se quedaron en la calle, suman cerca de 7.300 millones.
Los libertarios no rinden cuentas. Para vivir en la oscuridad, tienen la complicidad del cogobierno con el PRO y los acuerdos parlamentarios con radicales, partidos provinciales y traidores al peronismo; pero fundamentalmente se amparan en una justicia que transformó al oficialismo, en una zona liberada para concretar primero el fin del Estado y luego la destrucción de la Nación.
Con cinismo de máxima pureza, este club de odiadores de pobres, generó un aumento de casi 3700 millones de dólares en la Asignación Universal, con el único fin de contenerlos lo más lejos posible de Balcarse 50. En este gobierno que desprecia la ayuda social, que repiten en cada discurso la estupidez de la caña en lugar del pescado; casualmente la AUH llega a más de 4,1 millones de niños y la Tarjeta Alimentar supera los 4,4 millones de beneficiarios. Desde diciembre de 2023, el presupuesto para sostener el Estado se achica todos los días un poco, sin embargo la Asignación Universal creció cerca de 3.700 millones de dólares.
Al nuevo ajuste del ajuste se le sumará otro blanqueo, soñando para hacer caja lo antes posible. Sin embargo el gobierno ya recaudó más de 32 mil millones de dólares, a través de lo que técnicamente llaman Régimen de Regularización de Activos.
Volvemos con la misma pregunta que nos hicimos con los 67 mil millones de verdes que consiguieron con el ajuste: ¿Adónde fueron los 32 mil milones del blanqueo?
En total, entre achique y blanqueo, el gobierno recaudó en poco más de dos años y medio casi 100 mil millones de dólares. A esta cifra hay que sumarle más de 30 mil millones que Toto consiguió a través de nuevos préstamos: un crédito de 20 mil millones del FMI, 8 mil millones de bancos privados y 4 mil millones de organismos multilaterales.
Nos deben explicaciones por 130 millones de dólares, que tendrían que ser publicadas antes que el nuevo presupuesto afile la guadaña que terminará con el 80% de una población que mira por televisión este espectáculo, como si Argentina fuera un país lejano.
Para Caputo gobernar es tomar deuda y para Milei es ajustar. Para Pettovello es no repartir alimentos, para Monteoliva es reprimir, para Santilli es extorsionar con guita a las provincias, para Sturzenegger es desregular y para Quirno es ceder sobernía.
Para Lugones gobernar no es vacunar, para Mahiques es garantizar impunidad y para Presti es autorizar a los milicos, a que puedan hacer Uber y Rappi. Total normalidad…

