Nacimiento de Arturo Jauretche: Día del Pensamiento Nacional

«La historia oficial argentina, es obra de la imaginación. Los hechos han sido deliberadamente deformados y falseados. Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas que nos impusieron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen e irreales las libertades que los textos aseguran». Aquel enorme Scalabrini Ortiz de la década del 30, era uno de los integrantes de esa usina de pensamiento nacional, que reunía en la mítica Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, a la resistencia que enfrentaba al «Estatuto legal del coloniaje» que había rubricado el Pacto Roca-Runciman. «Argentina es la joya más preciada del imperio británico», dijo el vicepresidente del general Justo, apenas pisó Londres y nos envolvió para regalo, soñándonos territorio de la corona.

«El proceso histórico argentino y latinoamericano, revelan la existencia de una lucha del pueblo en procura de su soberanía, para la realización de los fines emancipadores de la Revolución Americana; contra las oligarquías como agentes de los imperialismos en su penetración económica, política y cultural, que se oponen al total cumplimiento de los destinos de América». En soledad, los documentos de FORJA, intentaban escribir la continuidad de Tupac Amarú, del pueblo en armas por primera vez en las Invasiones Inglesas, de Mayo, de Tucumán, de la Guerra por la Independencia y la batalla de la Vuelta de Obligado.

Scalabrini Ortiz decía que los argentinos «hablamos en castellano, pensamos en inglés, gustamos en francés, amamos en ruso y nos apasionamos en italiano». Planteaba que «vivimos de prestado, abrumados por los preceptos de estéticas y éticas lejanas. Si hasta recién nos dimos cuenta ahora, que la primavera nos llega en setiembre y no en abril».
A esos mandatos del colonialismo cultural, Jauretche los resumía en un montón de «principios introducidos en nuestra formación intelectual desde la más tierna infancia, para impedirnos pensar las cosas del país por la simple aplicación del buen sentido».
Don Arturo decía que después de tantos siglos, «el nacionalismo de ellos, se parece al amor del hijo junto a la tumba del padre. El nuestro, es el amor del padre junto a la cuna del hijo. Porque para ustedes, la Nación se realizó y fue derogada y para nosotros, todavía sigue naciendo».

Se sumaron al peronismo, como continuidad revolucionaria del pensamiento nacional, para seguir aferrados a la ilusión de gobernarnos: «La oligarquía es una minoría ínfima de nuestra sociedad. Son dueños de la tierra, pero su mayor poder es ser dueños de la cabeza de miles de argentinos de clase media, que sin tener más tierra que el cantero de un patio, se comportan como fieles defensores de un modelo que no les pertenece». Y para colmo de males, agregaba Jauretche, «los gobiernos populares, son débiles ante el escándalo. No tienen, ni cuentan, con la encubridora solidaridad de las oligarquías y son sus propios partidarios quienes señalan sus defectos, que después magnifica la prensa». Entonces «el pequeño delito doméstico se agiganta, para ocultar el delito nacional, que ellos preparan en la sombra».

En 1957 después de las bombas, el golpe, los fusilamientos y el ingreso al Fondo Monetario de la mano de la Libertadora, el padre de la filosofía nacional, nacido en Lincoln un día como hoy pero de 1901, esculpió en piedra, que «Al dólar lo suben ellos, para devaluar el salario. Una de las formas de disciplinar a los trabajadores, que históricamente adoptó la oligarquía.
Los tarifazos los programan ellos, una forma de transferir recursos del bolsillo del pueblo, hacia el poder dominante.
La fuga la facilitan ellos, una forma de endeudar a millones para que se beneficien unos pocos.
La crisis que no existía, la generaron ellos, porque a través del miedo colonizan el sentido común.
El relato y la mentira lo implementan ellos, para que con la complicidad de los medios, nadie sepa la verdad.
En los países democráticos, el pueblo es un paralítico, que vive con la ilusión de la libertad que le usurparon las pandillas financieras».

La derecha solo se rige por su historia. El plan no cambia, el odio no se modifica y la represión de siempre, nunca pierde vigencia. Sin embargo, nos hicieron comprar que tenemos que olvidarnos de nosotros mismos. Aquella que resumía con tanta precisión Rodolfo Walsh: «Las clases dominantes han procurado siempre, que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las cosas».
La gran herramienta del colonialismo cultural, fue y es, separarnos de ese territorio donde parimos nuestra épica, el orgullo del pensamiento nacional.
13 de noviembre. Nacimiento de Arturo Jauretche. Día del Pensamiento Nacional.

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