Miradas al Sur: «Gustavo Campana y la palabra como resistencia»

Durante la charla realizada en Tandil y que tuvo como eje la presentación de su libro «Milei, la nueva estafa neoliberal», el periodista Gustavo Campana instó a «poner de pie la verdad histórica» como herramienta fundamental para la resistencia y la construcción de un futuro alternativo. En un encendido análisis, el periodista e historiador desgranó las recurrentes crisis argentinas, identificándolas como capítulos de una «batalla inconclusa» entre un proyecto de nación soberana y un modelo de subyugación colonial.

Tandil fue el escenario donde Gustavo Campana, conocido conductor de radio y autor de numerosos libros de investigación histórica, compartió su perspectiva sobre la encrucijada argentina. «En el pasado están guardados todos los secretos del presente y el futuro«, afirmó, subrayando que la principal estrategia de los sectores dominantes ha sido la «deshistorización«, el arrancar páginas de la memoria colectiva para generar «millones de desclasados que no saben quiénes son de dónde vienen, hacia dónde van«. El eje fue claro: la caracterización del gobierno de Javier Milei como la cuarta etapa de un mismo proyecto neoliberal iniciado en 1976.

Una lectura de largo plazo
Pero lejos de centrarse exclusivamente en la figura de Milei, Campana propuso una lectura estructural. Vinculó la actual gestión con un recorrido histórico que comenzó con la última dictadura militar, continuó con el menemismo en los años 90, siguió con el gobierno de Mauricio Macri y se reactiva en el presente. En todos los casos, sostuvo, el objetivo es el mismo: debilitar el modelo de país industrial, autónomo y con inclusión social, y reforzar un esquema de colonia dependiente. Campana hizo eje en que estos procesos no deben analizarse por sus diferencias superficiales, sino por su matriz común: endeudamiento, fuga de capitales, desregulación económica, debilitamiento del Estado y concentración del poder económico.

Un País vs. una Colonia: La Falsa Dicotomía de «Dos Modelos»
El periodista desafió la noción de que en Argentina confrontan dos modelos de país. «En la República Argentina nunca hubo dos modelos de país, posiblemente jamás haya dos modelos de país«, sostuvo Campana. Desde 1810, con el plan de Moreno y Belgrano, existe un «campo nacional y popular» que busca la soberanía, la industria y la distribución de la riqueza. Enfrente, se alza un «proyecto de colonia» que promueve el «achique, ajuste, industricidio, deuda, fuga, desocupación» y el deterioro de los servicios públicos esenciales.

Esta «batalla inconclusa de 215 años» se ve agravada por un aparato mediático que, desde la conformación de Papel Prensa, ha contribuido a instalar una «realidad ficcional cotidiana». Campana alertó sobre el peligro de una derecha que «perdió la vergüenza de decir, yo soy fascista«, apuntalando sueños dictatoriales por otros medios.

Las Cuatro Caras de la «Estafa Neoliberal»
El análisis de Campana identifica cuatro grandes «estafas neoliberales» que, aunque con matices, responden a un mismo plan con consecuencias devastadoras:

  1. La Dictadura (1976-1983): La piedra angular. Su primera medida económica fue el «terrorismo de Estado», sin el cual hubiese sido imposible desmantelar una Argentina con pleno empleo (2.4% de desempleo ) y una incipiente industrialización, para convertirla en un país de «renta financiera».
  2. El Menemismo (1989-1999): Profundizó el modelo con la convertibilidad, la privatización del patrimonio estatal y un endeudamiento masivo, culminando en la crisis de 2001 con un 24% de desocupación.
  3. El Macrismo: Sumó la «persecución judicial» y utilizó el eufemismo de la «reconversión» para justificar la destrucción industrial, afectando a empresas nacionales en favor de la importación.
  4. El Gobierno de Milei: Para Campana, esta etapa representa una «profundización de la crueldad» y una aceleración en la transferencia de recursos al capital concentrado, con un objetivo final: el «fin del campo nacional y popular».

Resistencia, Memoria y la Fuerza de los Aciertos Populares
Frente a este panorama, Campana reivindicó los momentos en que el campo nacional y popular logró imponer su agenda. Destacó el primer peronismo, que impulsó una «revolución industrial«, pasando de importar alfileres y hacer buques de ultramar. Asimismo, resaltó los doce años del kirchnerismo como un período de recuperación industrial, creación de 5 millones de empleos, y gestos de soberanía como la reestructuración de la deuda y el pago al FMI. «No vienen por nuestros errores, siempre vienen por nuestros aciertos«, enfatizó, refiriéndose a los intentos de desmantelar los logros populares.

La cultura, con ejemplos como «El Eternauta» y su lema «nadie se salva solo», también juega un rol crucial en la disputa de sentidos. Campana criticó cómo la solidaridad es hoy presentada como un «desvalor» por ciertos sectores.

La palabra como campo de disputa
Otro de los puntos centrales de la charla fue el papel del lenguaje y los medios de comunicación. Campana sostuvo que el neoliberalismo no solo actúa sobre la economía, sino también sobre la cultura. Según su planteo, una parte importante de la población no reconoce estos ciclos porque no los recuerda. Y no los recuerda porque nunca se los contaron. El poder, señaló, también se ejerce a través del silenciamiento.

En este sentido, describió a los medios de comunicación concentrados como herramientas para construir sentido común funcional al proyecto neoliberal. Recuperar la palabra, para Campana, implica disputar el relato sobre el pasado y sobre lo que está en juego en el presente.

La historia como recurso
Campana no planteó su intervención desde la denuncia, sino desde la reconstrucción de una línea histórica. No apeló a una retórica de urgencia, sino a la explicación de procesos. Habló de cifras, de hechos, de documentos. Citó ejemplos poco conocidos, como el intento de demolición de la ESMA o el olvido del bombardeo a Plaza de Mayo de 1955. Insistió en que la historia nacional es el insumo principal para comprender el presente y anticipar consecuencias.

Su intervención, en este punto, funcionó como una clase pública. Cada afirmación fue acompañada de un dato o de una referencia histórica. No hubo consignas vacías ni slogans. Hubo un intento por organizar la información dispersa en un relato con sentido.

La escena y el contexto
La charla tuvo lugar en un momento donde distintos sectores sociales enfrentan políticas de ajuste, pérdida de poder adquisitivo y cuestionamientos al rol del Estado. En ese marco, la exposición de Campana se inscribió como una intervención política desde el campo cultural. No desde una consigna partidaria, sino desde una perspectiva que pone en tensión los discursos dominantes sobre el presente argentino.

Que el encuentro haya ocurrido en una ciudad del interior como Tandil también es un dato relevante. No es común que discursos de esta profundidad histórica y política tengan lugar en espacios públicos y abiertos fuera del AMBA. El interés del público y la convocatoria confirman que existe una demanda por otros relatos.

El Desafío Presente: «El Pueblo Siempre Vuelve»
El historiador concluyó con un mensaje de esperanza arraigado en la historia. Recordó que, a pesar de los embates, «el pueblo siempre vuelve«. La tarea actual, según Campana, es «profundizar cada grito«, trabajar por una justicia independiente del poder real y, fundamentalmente, no olvidar. «Si ves al futuro dile que no venga«, escribió Castelli en un momento de desolación. Sin embargo, Campana contrapuso que «la guerra por la independencia duró catorce años y que se ganó y que en el siglo XX el campo nacional y popular ganó más de un partido«.

La charla de Gustavo Campana se erigió así en un potente llamado a la reflexión crítica y a la acción basada en la conciencia histórica, como única vía para que, como vaticinó Paco Urondo, «memoria y futuro se van a vengar algún día«.