Las últimas 48 horas, generaron datos muy potentes sobre la vergonzosa relación de sumisión política extrema, del Gobierno de Milei con Donald Trump. Historias que si continúan en línea recta, no serán recordadas como los sueños inconclusos de un virrey de Washington, sino como hitos tristemente célebres de la construcción colonial de la derecha…
UNO. El canciller Quirno participó el miércoles de una cumbre sobre minerales críticos, que Marco Rubio presidió en Washington. El gran eje de un encuentro, fue «terminar con la influencia China en la región», para alejarlo del litio que guarda el sur y derivarlo a Estados Unidos. Y la misma suerte, para una larga lista de minerales encabezada por niquel, cobalto, manganeso, cobre y grafito.
Como los chinos controlan el 70% de la producción y procesamiento de litio, la Casa Blanca le entregó una lapicera a cada uno de los que aceptaron su condición colonial, para firmar un acuerdo de “fortalecimiento del suministro de minerales y procesamiento de minerales críticos”. De esta manera, Washington se asegura el acceso preferencial a piezas fundamentales para su desarrollo industrial.
DOS. Al día siguiente, otro alfil de Trump custodiado por peones libertarios, le apuntó al rey chino. El mismo Quirno fue el encargado de anunciar un acuerdo de comercio con Estados Unidos, donde entregamos todas nuestras materias primas y nos comprometemos a ser compradores compulsivos de los productos elaborados de las fábricas del norte. El resultado ruinoso, será la muerte de nuestra industria nacional. Un acuerdo a medida de los grandes latifundistas, mineras y petroleras, que dejará en la calle a todos los trabajadores que construían o ensamblaban productos elaborados.
El oficialismo festejó que con este pacto, recuperamos mil millones de dólares en exportaciones, sin calcular cuantos verdes se van a ir en importaciones y los recursos estratégicos no renovables que perderemos para toda la eternidad.
El tratado habla de 113 obligaciones para la Argentina, dos para Estados Unidos y ocho deberes mutuos…
TRES. Luego de invadir Venezuela y prometer avances imperiales sobre México, Colombia y Cuba; la Casa Blanca lanzó la militarización en paz de los aliados latinoamericanos. Buenos Aires y Washington anunciaron para el próximo 6 de abril, ejercicios militares de comandos de operaciones especiales de Estados Unidos y Argentina.
Los nuestros recibirán clases de contraterrorismo, recate de rehenes y operaciones de guerra no convencionales. Recordando lo peor de nuestra historia contemporánea, ninguno de esos capítulos militares fueron escritos para detener a un enemigo externo; se utilizaron para colgarle un cartelito de terrorista a un opositor y perseguirlo hasta eliminarlo. Y mucho antes que castrence, ese problema es político: ¿quién determinará la calificación de terrorista? Para esto, Patricia Bullrich está siempre dispuesta. La RAM como ejemplo más directo, pero existieron en sus dos períodos como ministra de Seguridad, decenas de acusaciones ridículas sobre células imaginarias de Hezbollah o enemigos iraníes operando entre nosotros.
También ayer supimos que con un costo de 1.500 millones de dólares, Estados Unidos construirá una base militar en Perú, para dominar desde El Callao, al Pacífico norte y seguramente cuando en Chile asuma la renovación «Pinochetista», buscará una base en el sur. Para el Atlántico, Milei ya prometió Tierra del Fuego.
CUATRO. Le pagamos con billetes de Trump al Fondo Monetario, mientras una nueva misión del usurero más caro del mundo, llegaba a la Argentina. Esta vez el salvataje republicano, fue de 832 millones de dólares.
CINCO. El último dato de esta zaga de servilismo explícito, fue inspirado en el departamento que a pedido de Trump, Estados Unidos bautizó «Respuesta rápida». De los creadores de «un botón para callar a los periodistas en las conferencias de prensa», «no odiamos suficiente a los periodistas» y el «Fake, 7-8» de Adorni; llegó la creación de la «Oficina de Respuesta Oficial». Una especie de «Chequeado.com» oficialista, que en realidad no viene a aportar luz sobre algunas dudas que pueden ser explicadas desde canales ya existentes; sino que llega para insitucionalizar la persecución. Demasiado paradógico, que los expertos en mentiras y desinformación, salgan a apretar periodistas, con un Departamento de Censura manejado por la «Derecha diario».
Dos días repletos de noticias, basados en nuestra política exterior modo Virreynato, «yo hago ravioles, ella hace ravioles» o «Ministerio de Relaciones exteriores Simulcop», un dato solo reservado para veteranos…
Editorial de Gustavo Campana del viernes 6 de febrero, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

