Las elecciones de 1946 mostraron una sociedad dividida, pero no en dos parties iguales. La mayoría estaba representada por un peronismo recién parido y era la defensa del modelo de país. El resto del arco político de derecha a izquierda, era la inédita unión de amigos y enemigos, en pos de sostener de pie al proyecto colonial que impulsaba la Embajada de los Estados Unidos. La Unión Democrática era una rara mezcla de golpistas del 30, radicales antiyrigoyenistas, viejos conservadores, comunistas y socialistas.
Según la lógica que instaló Spruille Braden como estrategia de campaña, de un lado estaba la alianza del bien y del otro el eje del mal; reproduciendo toda la simbología política de la Segunda Guerra Mundial. Entonces el coronel agudizó las contradicciones e interpeló desde las paredes del barrio: «Braden o Perón». Frente a las urnas de febrero, el duelo fue entre «ellos o nosotros». Habían desaparecido los matices y negro y blanco se comieron al gris. El campo nacional y popular estaba muy solo y en la vereda de enfrente, lo peor del pasado liderado por la «Década infame», se mostraba firme y monolítico.
El peronismo venció primero a la UD en el 46 (54 a 46%) y luego en las del 51 derrotó al radicalismo, la locomotora de la alianza opositora (64 a 32%).
Después de tildar al 17 de octubre como el aluvión zoológico, oponerse a los derechos laborales, no creer en la importancia del nacimiento de la industria nacional y oponerse a la estatización de los ferrocarriles, las comunicaciones, la energía y el voto femenino; los restos del grupo que armó el embajador estadounidense a mediados de los 40, comenzaron a atentar contra la democracia. Apoyaron el intento de golpe de 1951; después fueron los comandos civiles que debutaron en el atentado del 53, con bombas en las bocas del subte de Plaza de Mayo. Luego el bombardeo de junio y el derrocamiento de Perón en septiembre de 1955. Aplaudieron el Decreto 4161 y ante los fusilamientos de 1956, el vocero socialista de coalición bancada por Washington, «NorteAmérico» Ghioldi dijo: «Se acabó la leche de la clemencia».
En 1957 se transformaron en la Junta Consultiva, para ayudar a los militares a matar a la Constitución del 49, reponer la de 1853 y hacerle algunas reformas a la Carta Magna, en la ilegal e ilegítima Convención de 1957 convocada por una dictadura con mayoría proscripta.
Aquellos jinetes del apocalipsis regresaron a sus orígenes y la Unión Democrática se perdió en la historia, cargada de derrotas electorales y victorias golpistas.
Ayer nació un bisnieto de aquellos padres fundadores de aquel frente antiperonista, con la unión del PRO residual y los libertarios. Para los dirigentes del macrismo que no tienen clara la nueva dirección de su domicilio, se recomienda consultar a Ritondo-Santilli, porque ya llevaron los muebles hace rato. Reuniones en la Casa Rosada, convertida en un ateneo de la derecha, para trabajar en otra serie de nobles causas parlamentarias futuras, como fueron el mega DNU, la Ley Bases, los superpoderes, el Pacto de Mayo, el RIGI, el veto al aumento a los jubilados, el paupérrimo presupuesto universitario y otras causas fundamentales de la restauración conservadora, como el apoyo a la represión de Bullrich y el plan hambre de Pettovello.
Es cierto, la letra chica del acuerdo aún no fue escrita y en algunos distritos los amarillos no quieren ponerse la violeta. Se vienen negociaciones por sección electoral para septiembre, que por ahora son de final incierto.
Algunos nostálgicos de la «Revolución de la alegría», se preguntan si este es el mejor momento para concretar el matrimonio. Ayer Caputo festejaba en las redes: «Argentina vuelve a ganar acceso a los mercados internacionales, para refinanciar Capital de deuda en moneda local». Anunció que sin deuda, La Libertad no Avanza.
Las cuentas son simples. El Gobierno tendría que acumular casi 5 mil millones en menos de tres semanas, para cumplir la meta de reservas con el FMI. Si no lo logra, Milei deberá pedirle al organismo un waiver, un permiso para incumplir una importante cláusula preventiva. Ese pedido de perdón, mostraría demasiado rápido la fragilidad del inexistente plan económico.
Solo pasaron 40 días del acuerdo y el Central no compró un solo dólar y tiene hasta el próximo 13 de junio para llegar al objetivo.
Las reservas brutas del Banco Central retrocedieron desde que se concretó el préstamo del Fondo y ayer finalizaron en 38.385 millones de dólares. Cayeron 40 millones en las últimas 24 horas y en lo que va de mayo se desploman 575.
El Gobierno enfrentará mañana, vencimientos en pesos por algo más de 8 billones y ofrecerá un bono en pesos que se suscribirá en dólares.
El oficialismo está desesperado por dólares y más de un dirigente del PRO se pregunta, si este es el mejor puerto para subirse al Titanic; porque aún con un buen rendimiento electoral, van a quedar pegados a las consecuencias económicas que aparecerán el día después, cuando el final de esta pesadilla empiece a amanecer.
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 27 de mayo de 2025

