Desde la década del ’20, algunos oficiales del Ejército Argentino, discutían la necesidad de desarrollar tecnología nacional, para lograr autonomía económica y autodeterminación política. Entre ellos estaban Enrique Mosconi (promotor de la producción nacional de petróleo y combustibles), Manuel Savio (padre de la siderurgia nacional) y Francisco de Arteaga (pionero en la producción local de aeronaves).
El primer peronismo se encargó de motorizar los sueños de Moscón, Savio y De Arteaga, sentando las bases de la industria nacional.
El primer peronismo se encargó de motorizar los sueños de Moscón, Savio y De Arteaga, sentando las bases de la industria nacional.
Esta historia nació en 1952, con la creación de Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado; la primera experiencia en América Latina, de producción de automóviles en serie, a partir diseños propios.
Una gran patriada que tuvo puntos de contacto con otras importantes decisiones, como la fundación de SOMISA (Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina), en el ‘47.
Sumadas política y capacidad técnica, palabras como soberanía e independencia, volvían a cobrar sentido en la Argentina.
Los protagonistas, fueron un grupo hombres que hasta ese momento, habían sido condenados a jugar un rol secundario en el destino de un país dependiente, que no necesitaba de ingenieros, técnicos o científicos.
El rastrojero, fue un proyecto que en el campo real y en el mundo simbólico, se plantó cara a cara con el colonialismo cultural y ganó todas las batallas que libró.
La sociedad Videla-Martínez de Hoz, liquidó a la Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado en 1980. Un decreto que castigó décadas de excelentes resultados de una fábrica modelo, que abastecía al mercado interno y además, exportaba.
El dictador y su ministro de Economía, hirieron de muerte al sueño argentino, terminando con una planta, que era un muy mal ejemplo.
Un producto que demostraba que el cambio de la matriz económica, era el principio de nuestro fin. Regresábamos del nuevo país soberano, de la mano de la industria nacional, a vieja la factoría dependiente.

