Homenaje a Margaret: Piratas en Vaca Muerta, Río Negro y Tierra del Fuego

La operación petrolera sin licencia, en toda la plataforma continental argentina, está prohibida por ley desde 2011. Hace 14 años que las empresas que incumplan esta orden de un país soberano, deben ser sancionadas con hasta 20 años de exclusión del área y prisión para los directivos y accionistas de las compañías.
Cuando al año siguiente se cumplieron 30 años de la guerra de Malvinas, Argentina gritó por su soberanía ultrajada desde 1833 y Gran Bretaña defendió el robo de las islas, parado sobre el petróleo que el Atlántico sur guardó durante siglos. Cristina Fernández de Kirchner denunció que el Reino Unido reforzó la presencia de sus fuerzas armadas en Malvinas y restringió el tránsito de buques a las islas, porque era inmiente la llegada de una plataforma de exploración petrolera al archipiélago.
En junio de 2012, la Secretaría de Energía declaró «clandestina» la exploración de hidrocarburos en su plataforma continental, que cinco petroleras estaban llevando a cabo con permisos ilegales concedidos por las autoridades del gobierno de ocupación de las Islas. Entre ellas estaba la Premier Oil.

Hoy con los libertarios entreguistas en la Rosada, la Premier aumentó su presencia en la Argentina, a través de distintas fusiones y sociedades. Como si se tratara de la misma persona que el kirchnerismo expulsó del mar austral hace 13 años, la empresa volvió con «pasaporte falso», a montar negocios petroleros en tres provincias: Río Negro, Neuquén y Tierra del Fuego.
Ahora se presenta como Harbour Energy, pero es la misma que operó durante más de una década el yacimiento off Shore «León marino», ubicado a 218 kilómetros al norte de las Islas Malvinas. Entre febrero 2012 y diciembre 2022, la empresa pirata fue advertida, sancionada, condenada y embargada por la Argentina; pero nunca frenó sus negocios ilegales. La Premier sigue tan sancionada como cuando la Justicia Federal en abril de 2015, ordenó incautaciones, secuestros de activos y cuentas bancarias; que por supuesto, todavía esperan ser ejecutados. La jueza de Río Grande, Lilian Herraez, multó a la Premier Oil con más de 156 millones de dólares y ordenó embargar sus barcos y plataformas petroleras.

Pero la empresa se fusionó con la británica Chrysaor para formar la Harbour Energy y esa sociedad después le vendió el negocio de Malvinas a la israelí Navitas Petroleum. Pero a pesar de todos los maquillajes, la que siempre está detrás de esta historia es la Premeir y los que operan con nuevo nombre, heredaron pasivos, juicios y sanciones aplicadas por aquella Argentina del campo nacional y popular.
El saqueo nunca se legaliza, solo porque el gobierno colonial argentino ahora le permita a la corona y en memoria de Margaret Tatcher, autorizar a sus súbditos a robar con total impunidad, nuestros recursos naturales. La Premier fue recibida con los brazos abiertos por Milei el año pasado, cuando se quedó con negocios de una petrolera alemana en ocho países; entre ellos Argentina.
Entraron por la puerta grande a Vaca Muerta, tienen explotaciones off shore en Tierra del Fuego y están presentes en el proyecto de exportación de GNL desde Río Negro. En este último caso, no solo gozan de la complicidad del gobernador Weretilneck, sino que Toto Caputo, le aprobó su ingreso al RIGI, para liberarlos de impuestos y aranceles a la exportación por 30 años.

Los que hace cuatro meses le sumaron 20 mil millones de dólares a la deuda con el Fondo, los que eliminaron retenciones para el campo y las mineras, los que financian a la timba financiera y los que regalan aranceles a la exportación de petróleo por tres decadas a las multinaciones; recuerdan a toda la población que a aquel «degenerado fiscal» que pretenda aumentos para jubilados, pensiones para discapacidados y presupuesto universitario, lo espera Guantánamo…

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Lunes 11 de agosto de 2025

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