Titulan quita del 25%, pero ocultan que esa cifra le asegura a la usura internacional, una ganancia del 1.000% y aumenta la deuda externa, en 8.100 millones de dólares; si sumamos al acuerdo con los Buitres, la cifra que Hacienda cerró con los bonistas italianos.
Los resultados en tiempo récord, confirman que la palabra negociación le queda demasiado grande al acuerdo preliminar con los Buitres. Demasiadas obligaciones y ningún derecho. En todo caso, debemos decir que a la misión argentina le demandó cinco días de trabajo en Nueva York, confeccionar un traje a medida de los usureros más crueles del planeta.
Si bien por ahora solo manifestaron su acuerdo, dos de los seis grupos litigantes (Montreux Partners y Dart Management) y se espera la respuesta de las locomotoras del reclamo (Singer y Aurelius); la alegría de Daniel Pollack, presagia el final «feliz» de esta historia.
La tapa de La Nación, anuncia que «Presentaron su oferta de pago a los holdouts, con una quita del 25%». Clarín plantea, que «El Gobierno ofreció una quita del 25% en la deuda».
Telam como la voz oficial, festeja en «Argentina presentó su propuesta a los holdouts con un 25% de quita sobre los 9000 millones de dólares de deuda deuda».
Ninguno habla de la rentabilidad del 1.000%, ni del regreso de Argentina al millonario endeudamiento serial.
Viejo manual de estilo, para convertir en victoria, una derrota.
La propuesta formal del Macri, fue la siguiente: entregar cerca de 7.000 millones de dólares en efectivo, con una reducción promedio del 25% frente al monto reconocido por las órdenes y sentencias del anciano juez neoyorkino. Ese monto certifica una rentabilidad, nada más y nada menos, que del 1.000 por ciento. ¿Cómo obtendrá el dinero Argentina? Golpeando las puertas del mercado financiero internacional. Más claro…, tomando deuda externa.
Estos bonistas, nunca fueron prestamistas de la Nación. Compraron papeles de un país en quiebra, a precio de remate (valor nominal de aproximadamente 2.500 millones de dólares) y 15 años después se llevarán una ganancia de 4.500 millones de dólares. Macri-Prat Gay ofrecen, con el dinero de 40 millones, pagarles un dólar y medio por cada dólar de sus bonos.
Un negocio perfecto, al que solo se accede cuando llega un gobierno que te abre las puertas para salir a jugar…
El principal objetivo de la misión, es cerrar la renegociación de la deuda que el neoliberalismo argentino contrajo durante la dictadura y la convertibilidad, para volver sin trabas y sin límites, al crédito internacional. Por lo tanto, terminar el capítulo Fondos Buitres, es el primer paso para hipotecar a dos o tres generaciones futuras de argentinos.
Nada de esto sería posible, dato que jamás reconocerán los dirigentes de la restauración conservadora, sin el bajo nivel de endeudamiento en dólares que dejó el kirchnerismo, después de dos exitosas renegociaciones de deuda. Nada de esto sería posible, sin la quita del 70% (más o menos el porcentaje de deuda ilegítima) que logró el país en 2005 y 2010, con el 94% de los deudores. Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, desendeudaron al país para crecer sin las ataduras de los centros financieros de poder, no para volver al mismo círculo vicioso.
Pollack, el supuesto mediador de Thomas Griesa, que en realidad siempre trabajó como operador de los Buitres, dialogó ayer primero con Macri y después con Prat-Gay. La gran preocupación del hombre de Griesa, fue saber si el Congreso aceptará estas condiciones. Desde Buenos Aires, le confirmaron que a partir de la jugada de Bossio (el robo de legisladores al bloque del Frente para la Victoria), el número de manos alzadas necesarias, está asegurado.
Ahora el Parlamento, deberá autorizar un pago en mejores condiciones que las recibidas por la mayoría y habilitar el endeudamiento para concretar la operación.
Pero Argentina no saldrá al mercado a buscar 7 mil millones de dólares, hay contemplar 1.100 más para los bonistas italianos. Y posiblemente, fruto de esta ingeniería político-económica, para entregar independencia y soberanía, hagan falta más verdes.
Atención: Ningún acuerdo garantiza que los inversores que accedieron al canje, en el futuro no reclamen el mismo tratamiento y encuentren, un Griesa que les de la razón…

