Milei anunció un nuevo recorte del gasto para compensar la caída de la recaudación por descenso del consumo. Se viene el «ajuste del ajuste», porque la primera parte del plan de achique no sirvió para nada. Con inflación arriba del 3% habrá más recesión y aumentará la fuga de capitales a través del dólar barato que subsidian los pobres.
El presidente sabe que tendrá que importar gas en el invierno por 1.200 millones de dólares, porque no terminó el gasoducto norte.
El presidente sabe que en julio tiene un vencimiento de deuda externa, por 4.500 millones de dólares.
El presidente sabe que mató a la economía real, que no tiene recursos genuinos para salir adelante, que la toma de deuda está difícil y que Estados Unidos cerró la ventanilla de préstamos.
Lo único que le queda al Gobierno, es seguir achicando el nivel de vida de su gente. La motosierra superó en 26 meses los 10 puntos del PBI y generó un ajuste de 67 mil millones de dólares. El Gobierno libertario se concentró en transferencias, programas sociales, obra pública y subsidios.
El mayor porcentaje del ajuste, radica en jubilaciones y prestaciones sociales, luego empleados del Estado, en tercer lugar subsidios en energía y transporte.
Los envíos a provincias, suspendiendo por tiempo indeterminado al federalismo fue de 12.880 millones de dólares, los programas sociales cayeron 12.843 millones, la inversión pública 12.097 millones, los subsidios a la energía 9.963 millones y los salarios públicos 7.279 millones.
Asfixiar a los gobernadores para reduscan el gasto despidiendo trabajadores, en el mismo momento que el Ministerio de Economía mata con importados las economías regionales y con depresión del trabajo industrial, es una combinación letal.
En el marco de este proceso destinado a terminar con la calidad de vida de los trabajadores, donde se gibarizaron jubilaciones, sueldos, obra pública como multiplicadora de empleo e incrementos indirectos del salario, como los subsidios a transporte y energía y el suministro de medicamentos; lo único que creció fue la AUH. Cínicamente, el gobierno que entiende a los pobres como un error del sistema, aportó en estos dos años y dos meses, un crecimiento 3.656 millones de dólares al presupuesto de la Asignación Universal para Protección Social, para cuatro millones y medio de destinatarios.
El gobierno que recorta todo, gasta más en planes sociales para contener con limosna la protesta social, que en cualquier otro rubro del Estado; mientras los socios mediáticos, muestran esta hipocresía como una política de «inversión» en niñez.
El ajuste de Milei en programas sociales para jóvenes, adultos y adultos mayores, es tres veces mayor al de Macri. De cada 10 pesos que se destinaban a programas para jóvenes y adultos, cuatro fueron recortados.
Paralelamente, la motosierra privada generó que la informalidad laboral subiera al 43% en el cuarto trimestre de 2025 (5,8 millones de argentinos), con mayor incidencia en mujeres y jóvenes. La tasa más alta se observa entre las mujeres de hasta 29 años, donde alcanza el 58%. Las de 65 años y más, que tienen un índice de 61,6%.
Los índices de informalidad laboral más complejos, se observan en el Servicio Doméstico (78%), seguido de la Construcción (73,8%), Hoteles y restaurantes (59,7%) y Comercio (52,6%).
El próximo paso se llama «ajuste del ajuste». Primero el estatal, porque genera una autorización invisible para que el privado haga lo mismo a través de despidos baratos a través de la reforma laboral y clausura de la producción en el marco de este cuarto industricidio en medio siglo, producto del importado y la demanda cero. Estos dos últimos datos juntos, provocaron el stock más grande de los últimos 30 años en depósitos fiscales por caída de las ventas.
Comienza a dejar de ser negocio importar, en el mismo momento en que las aplicaciones, muestran su saturación.
La casta nunca tuvo miedo, sabe que cuenta con un gobierno que custodia sus privilegios, a costa de seguir explotando a los de abajo. Se viene un nuevo recorte, contra un pueblo al que ya le sacaron todo, a cambio de nada…

