La memoria corta dice que con el kirchnerismo en la Casa Rosada, la fabricación de teléfonos celulares creció en el Polo tecnológico de Tierra del Fuego, un 300% superando las 2 millones y medio de unidades. La producción de aires acondicionados aumentó casi 270%, los microondas cerca de un 60% y las cámaras digitales un 50%.
En esos 12 años el Gobierno nacional concretó tres obras claves, para el desarrollo de la industria local: pavimentó la Ruta Nacional 3, amplió el gasoducto Río Grande-Ushuaia y remodeló el Aeropuerto Internacional «Malvinas Argentinas».
En 2007 Cristina anunció en Río Grande la firma del decreto que prorrogó la Ley de Promoción Industrial fueguina hasta el 2023.
A pesar de ese círculo virtuoso que empujó entre 2003 y 2015, a la búsqueda de independencia económica para que exista la soberanía política, el destino claro de la provincia empezó a navegar en sentido opuesto a partir de 2016. Cuando Macri se convirtió en presidente de la Nación, Rosana Bertone comenzó su período como gobernadora fueguina y la que asumió con los votos cristinistas, se convirtió rápidamente en una franquicia de Cambiemos.
La gobernadora abandonó el discurso industrialista y fue cómplice del desastre nacional que genera indefeciblemente, apertura indiscriminada de importaciones.
Con la llegada de Gustavo Melella, la provincia recuperó el discurso de su esencia fabriquera y la firmeza de su rol político ante el reclamo de soberanía por Malvinas y la defensa de la Antártida.
No obstante en las elecciones de 2023, el proceso del voto entre primera y segunda vuelta, enloqueció. El 22 de octubre, Sergio Massa había sacó el 37% de los votos y Milei había quedado en segundo con el 30%. Pero en el ballotage, el libertario se impuso con el 53%, mientras que el candidato oficialista sacó el 47%.
En Ushuaia, la capital provincial, Milei amplió la ventaja y se impuso 57 a 42. Río Grande, la capital industrial de Tierra del Fuego, mostró un poco de resistencia y Massa ganó 51 a 49.
La provincia abandonó la discusión del modelo y como gran parte del país, quedó presa de formatos nuevos que escondían lo viejo, para votar al verdugo de la industria nacional.
El anuncio de Adorni de aranceles cero para importar celulares y electrodomésticos, encendió la alarma que estuvo dormida frente a las urnas hace menos de dos años. El paro por tiempo indeterminado de la UOM fueguina, nació «hasta alcanzar una resolución favorable al mantenimiento de la continuidad laboral», de todos los trabajadores de la industria electrónica de la provincia.
El mismo día que Milei dijo que «gobernar no es dar trabajo» y que eso es una «pelotudez, una aberración estúpida», Federico Sturzenegger se burló de los 6 mil trabajadores que pelean para que no se muera la industria nacional en Tierra del Fuego, diciendo que la provincia debería abandonar sus ambiciones industriales y «convertirse en un parque de diversiones de nivel mundial». Pero el ministro que vino a destruir el Estado por orden del Topo, en realidad no piensa un destino Disney solo para Tierra del Fuego, lo sueña para gran parte de la República Argentina.
El integrante de un Gobierno que le ofreció la provincia a Estados Unidos, para que construya una base naval y maneje desde allí el único paso interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico, dijo que Tierra del Fuego «es la puerta al destino turístico con mayor potencial del mundo que es la Antártida. Tiene de todo: navegación, trekking, glaciares, esquí en contratemporada. Debería ser un parque de diversiones mundial que reciba millones de turistas. En pocos años debería converger a niveles de ingreso europeos. ¿Y qué hacemos? Le degradamos el paisaje con galpones industriales».
Preguntas para la militancia colonial de Sturzenegger: ¿A qué país central le pediría el ministro que abandone sus ambiciones industriales, para convertirse en un comprador compulsivo de productos elaborados? ¿Se lo sugeriría a los principales polos industriales del planeta? ¿Le aconsejaría lo mismo a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, China, India, Japón o Corea del Sur?
Consejos para la ignorancia geográfica de Sturzenegger: El centro turístico de la provincia es Ushuaia y las plantas industriales están radicadas en Río Grande, a 212 kilómetros atravesando las cadenas montañosas que cruzan la isla. Es imposible que los turistas mientras pasean por el sur, observen los galpones que están en la región noreste de la provincia.
El sobreviviente de las estafas neoliberales, que estallaron en 2001 y sacaron al macrismo del Gobierno en primera vuelta después de primer mandato; está jugando su batalla final en nombre del «poder real» para el que trabaja.
Pero a pesar de todo, sigo creyendo en Paco Urondo y aunque mis tiempos biológicos no coincidan con los de la historia, estoy seguro que «futuro y memoria, se vengarán algún día» (Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Jueves 15 de mayo de 2025).
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