Nunca le hablaron al pueblo argentino. Desde que son gobierno, suman poco más de dos años llevando su palabra a lugares cerrados, solo habitados por empresarios y timberos financieros. Se mueven en su zona de confort y discursean para sus pares con medidas que garantizan que sus viejos privilegios van a ser intocables. Por si queda alguna duda, aseguran que siempre hay lugar para nuevos beneficios exclusivos.
Con esa complicidad de amigote del country, habló ayer Caputo en un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, en el Yacht Club de Puerto Madero. En esas ocasiones, el ministro de Economía, se maneja como un gerente coorporativo entre pares, nunca como un funcionario público. Dijo que la gente «no lo comprende», que muchos «no pueden evitar pensar que a la Argentina le tiene que ir mal» y hasta habló de un «boom fenomenal de inversiones».
Contó que tiene asegurados pagos por nueve mil millones de dólares de deuda externa, para cubrir los próximos tres vencimientos de capital (julio 2026 y enero y julio 2027). Caputo textual: «Ya tenemos financiamiento identificado», lo que en criollo quiere decir, «nueva deuda para pagar compromisos viejos». Podemos hablar de un nuevo salvataje para una economía quebrada. Agregó que recién en dos meses, va a revelar de donde vienen los fondos. «Hablamos del mercado, no del FMI», sentenció Caputo, justo el día en el que el riesgo país se fue a 622. Estima Wall Street, que Argentina tiene que bajar más de 200 puntos para salir a tomar deuda en el circuito, por lo tanto, es difícil adivinar la jugada. Aseguró que tenemos cerrado los próximos tres pagos, justo el día que las reservas netas del Banco Central cayeron 226 millones de dólares.
Mientras tanto el Fondo se sigue haciendo el gil, porque sigue evitando dar definiciones sobre la última revisión argentina y eso dilata el desembolso de mil millones que están prometidos, pero que por ahora, tardan bastante en llegar.
Alguien tiene que avisarle a Caputo, que es un funcionario público que la deuda que tome, para pagar en un altísimo porcentaje, la que el mismo contrajo en 2018, hipoteca a dos o tres generaciones que aún no nacieron. Alguien tiene que avisarle que tiene la obligación, de hablarle a 47 millones de habitantes, que son los que van a garpar su búsqueda de crédito permanente y tiene que contar a qué tasa, en que plazos hay que devolver la guita y que por supuesto, como dice la Constitución la toma de empréstitos, no es algo que él pueda decidir en su despacho, porque es decisión del Congreso Nacional.
Alguien tiene que avisarle, que tenemos cara pero no somos. Toto, no podés sermonear con tu «contabilidad creativa», esa con la que trasladaste pasivos del Central al Tesoro y por lo tanto la deuda no bajó, sino que cambió de lugar; que no vivimos en el mismo país. No podés afirmar que «Argentina no tomó deuda, sino que refinanció la vieja», porque se trata exactamente de lo mismo. No podés decir que en estos últimos dos años, «hemos estado cancelando deuda», cuando lo único que hiciste fue inflarla.
Mientras tanto el relato de la victoria contra la inflación, se sigue cayendo. Llegaron nuevos aumentos a supermercados de casi el 10%, fruto del precio de los combustibles en plena guerra. El GNL que importamos en invierno, aumentó en el mundo un 17%.
Paralelamente las noticias que escupe Washington, describen un conflicto mucho más largo de lo previsto y Trump le va a pedir al Congreso, 200 mil millones de dólares más, para garantizar las operaciones militares necesarias en el Golfo Pérsico.
Por las dudas, BlackRock, Morgan Stanley y otras corporaciones de Wall Street, resulta que decretaron un corralito ante el masivo retiro de fondos, porque producto de la guerra, el capital entró en pánico.
No parece que Milei esté en la agenda de la Casa Blanca, para armar un nuevo salvataje.
El ministro de Economía le habla a un país imaginario. El presidente ratifica su alianza con los Estados Unidos, todos los días. La corrupción jaquea a los libertarios. Trump rompe la economía mundial. Tenía razón el decreto del oficialismo: «2026. Año de la grandeza argentina»…

