¿Custodia yanki para militarizar nuestras centrales nucleares?

La derecha busca excusas para la militarización de la sociedad y siempre tiene en la punta de la lengua la palabra «terrorismo»; un camino que recorre para regresar en democracia al control social de la mano de la Doctrina de la Seguridad Nacional y reprimir de manera institucional, cualquier grito opositor a su «miseria planificada».
Este plan destinado a achicar derechos constitucionales, amenazó muchas veces por la vía del narcotráfico a la ocupación territorial de uniformes de Estados Unidos. La guerra en Medio Oriente y Milei gritando que Argentina es parte del conflicto, se convirtieron en la llave para concretar el viejo objetivo de Washington.

A través de presencia militar y vigilancia digital, el proyecto libertario es que la Casa Blanca garantice la seguridad de nuestras centrales nucleares ante el riesgo de posibles ataques auspiciados por Irán. Esta semana una delegación conformada por integrantes del Departamento de Estado y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear de los Estados Unidos, visitará la Argentina para inspeccionar Constituyentes, Ezeiza y Bariloche.
El motivo formal, son los acuerdos de Cooperación en Energía Nuclear a los que los dos países llegaron a fines de febrero. En esos documentos Argentina entregó soberanía y dejó en manos de los republicanos la regulación de reactores nucleares, la supervisión, el otorgamiento de licencias, la protección física, la seguridad y la ciberseguridad. Llegarán para inspeccionar los activos nucleares del país y diseñar su seguridad.

Si se concreta esta locura, aunque sea de manera parcial, integrantes de las Fuerzas Armadas estadounidenses se instalarán en centros urbanos; porque ninguna central argentina está en una zona desértica. Mientras el proyecto económico de Milei, está en su fase final proponiendo una salida ruinosa del experimiento libertario, habrá soldados de Trump controlando el paisaje…

Paralelamente, el proyecto de la llamada «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada», el nuevo monstruo que está fabricando Sturzenegger, habilita la extranjerización sin límites de la tierras rurales y permite la devastación ambiental absoluta del territorio.
Son ocho artículos (del 28 al 35) del Capitulo IV, que suprimen toda restricción y condicionamiento al capital extranjero, de personas físicas o jurídicas, para adquirir tierras rurales sin límites de extensión. Solo «regula», por lo tanto ni prohíbe ni limita, las compras de estados extranjeros de forma directa o indirecta a través de organismos públicos o sociedades en las que mantenga participación y voto.
Su ruinosa promulgación se transformará en la legalización automática de todas las compras fraudulentas cometidas a través de testaferros, sociedades fantasma y fideicomisos constituidos para ocultar a los compradores extranjeros. Un indulto para Lewis, en Lago Escondido; el emir de Qatar, en Los Baguales; Máxima Zorreguieta, al este de Bariloche; las sociedades del grupo belga Burco; los Benetton y las tierras compradas por Emiratos Arabes Unidos, a nombre de Hugo Barabucci.
Esta estructura legal que solo garantiza la creación de un estado colonial, actuará en sociedad con la nueva Ley de Glaciares y a la apropiación de tierras, el robo del agua.

Milei va a dejar tierra arrasada y habrá que volver a caminar entre las ruinas del derrumbe para levantarla. Todavía estamos a tiempo de recuperar la Patria, palabra que parece vieja pero que por ahora no tiene reemplazo.

Editorial de Gustavo Campana del lunes 4 de mayo, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).