Los números exigen defender a la Patria. Los datos duros ya no saben en que idioma hablarle, a los que padecen en pesos los créditos que en su nombre otros contraen en dólares. Hace medio siglo Argentina debía 7 mil millones de verdes y después del paso de cuatro procesos neoliberales, tiene compromisos por aproximadamente 470 mil millones.
En puntitas de pie, muy lejos de los nadies, los neoliberales siguen tomando deuda a través de la Nación, provincias y corporaciones. La bola de nieve crece a una velocidad increíble, ante la complicidad de la ignorancia. El «poder real» dice que es ahora, porque los mercados están dulces y ante el primer misil de Trump contra objetivos políticamente incorrectos, se cerrarán por un rato largo.
Con autorización de la Casa Rosada, Córdoba hoy salió a buscar deuda en dólares por 500 millones, con vencimiento en 2035 y si es posible una tasa menor al 9%. A ese dato ruinoso, lo maquillaron como «nueva incursión en el mercado, aprovechando la mejora en las condiciones financieras y la reciente baja del riesgo país».
Los medios del poder real, para que vos sientas que se trata de una victoria, hablan del «road show» de los funcionarios provinciales, en lugar de contarte que están pasando la gorra para sobrevivir al Gobierno nacional que apoyaron de manera suicida.
Pero es indispensable, activar la memoria corta para analizar los números de una provincia quebrada. En junio del año pasado, los cordobeses tomaron deuda por 725 millones a siete años, a una tasa del 9,75%. O sea que en casi ocho meses, van a sumar más de 1.200 millones de dólares en obligaciones que pagarán los nietos que hoy tienen sueldos pisados y padecen la inflación enmascarada.
Y como la mano viene mal, Llaryora ya está «reperfilando» como diría Hernán Lacunza, para no hablar de estirar vencimientos de corto plazo con más intereses, para reprogramar pagos para el 2027.
Antecedentes preocupantes. En noviembre CABA emitió bajo ley inglesa por 600 millones de dólares, a una tasa del 7,8%. Santa Fe lo hizo en diciembre con 800 millones de dólares a nueve años, con vencimiento en 2034 y a una tasa del 8,10%.
Después del triunfo libertario de octubre, la deuda de las empresas superaron los 8 mil millones de dólares; para engordar el récord del año pasado, que rozó los 26 mil millones de dólares. Solo en lo que va de enero, los créditos tomados por empresas, supera los 1.000 millones de dólares.
Otros dos datos fresquitos. El Gobierno nacional sigue tomando deuda para «alquilar» reservas. Ahora acordó un crédito con la Corporación Andina de Fomento, por 400 millones de dólares, con la excusa ficticia de «mejoras en el sistema eléctrico».
Y ahora sabemos, que Milei-Caputo usaron 2.319 millones de dólares de las reservas del Banco Central, para poder hacer frente al pago de los servicios de la deuda del pasado 9 de enero. Quedaron en el Tesoro 70 millones de dólares y 2,9 billones de pesos. Nada más…
La deuda externa es una enfermedad terminal, que avanza en silencio y cuando despertás es diciembre 2001. Una vez más, como ante el primer proceso loco entre 1976 y 1983, como después en la estafa democrática del 89 al 2001; como luego en el macrismo con el regreso del Fondo y ahora como hijos de Trump, le pedimos al gran pueblo argentino que la deuda no le sea indiferente. Si siempre le prestan a los mismos incobrables, es porque se trata de un ancla de dependencia más efectiva que una ocupación militar. Si le siguen regalando guita a los mendigos de la economía, es porque esa morosidad se transformará algún día en carne podrida para los buitres.
Editorial del martes 20 de enero de Gustavo Campana, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

