Como dijo Alsogaray, Milei-Caputo necesitan pasar el invierno

Aquel mensaje de Don Alvaro en tiempos de Frondizi, se transforma en presente 66 años después. El ministro de Economía impuesto por el Ejército, cuando dijo «Hay que pasar el invierno», hablaba de ese destino que la derecha siempre sueña ineludible para los pobres. Alsogaray hablaba del último sufrimiento, para después reir por toda la eternidad. Pero por supuesto, el capitán ingeniero sabía que su promesa por cadena nacional, era otra zanahoria liberal para los que con el peronismo proscripto, tenían prohibida la felicidad.

Hoy Milei-Caputo, necesitan «pasar el invierno», porque una una crisis cambiaria que no estaba en el pronóstico del tiempo, encuentra al Banco Central sin paraguas para enfrentar el nubarrón. Quién podía imaginar que los libertarios que iban a dolarizar, ahora están a punto de jaque mate por la falta de dólares.
Ayer vivieron una «corridita» cambiaria, pero todavía están comprando vidas con la nuestra, para seguir en el juego. El minorista llegó a 1295 pesos, el mayorista a 1280 y el blue se divierte en 1340. El 14 de julio, se volvieron locas todas las variables del verde, en la Argentina económica que el oficialismo ya no maneja. Casi todos los dólares subieron 20 mangos en 24 horas, pero el de las cuevas, el que se traslada automáticamente a precios, creció 40.
Desesperado, Caputo ordenó subir las tasas y profundizar el ajuste, en uno de sus últimos intentos por sobrevivir ante la amenaza que significa el fuego amigo. El ministro los conoce, sabe que no tienen ni patria, ni bandera; que no van a respetar viejas lealtadas, porque en realidad, nunca existieron.

La City se prepara para un nuevo regalito. Toto ofrecerá en licitación deuda en pesos a tasas más altas, para que los timberos dejen tranquilo al dólar. Si esto sucede, se van desequilibrar los números públicos, de la mano de los altos intereses que deberá pagar el «Messi de las finanzas»; porque los «campeones» solo van a aceptar una oferta muy jugosa. Se habla de una tasa loca, rondando el 30% anual.
¿Quién va a pagar esos platos rotos? Acertaron otra vez: trabajadores del Estado, jubilados y por supuesto, las provincias.
Ahora que se pusieron de moda los 90, de manera muy peligrosa. Hacer síntesis histórica con retratos demasiado incompletos de una derrota popular, es un suicidio. Las consecuencias de tanta pizza y ríos de champagne, todavía las estamos pagando. En ese álbum de fotos, aparece el capitán ingeniero con muchísimo más poder, que cuando estaba al servicio de dictaduras o democracias con mayoría proscripta.
Después de «Hay que pasar el invierno», Alsogaray fue por la revancha en 1962 durante la absurda presidencia transitoria de José María Guido, luego del golpe que terminó con Frondizi en Martín García.
Las similitudes con el presente, son tantas que sirven para volver a contarles a los incrédulos, que el problema es el plan.
Argentina firmó en el 62 un nuevo acuerdo «stand by» con el Fondo Monetario Internacional. Decidió bajar las retenciones, aumentó los impuestos sobre el consumo y las tarifas de los servicios públicos. Se restringió la oferta monetaria y se redujeron el gasto y la inversión pública. El dólar alcanzó los 148 pesos, su valor más alto en la historia hasta ese momento.
Sin un mango para pagar los sueldos del Estado y jubilaciones, los liberales pagaron con el Bono «9 de julio», que nadie te recibía, salvo los especuladores que te mordían un porcentaje…

Cuando entiendas que ellos son una oferta repetida, una ilusión que padeciste en formato fracaso siempre, el despertar será tan duro como necesario. Pero si no abrís los ojos a tiempo, cuando reacciones Caputo estará tomando sol en Ipanema.