Como decía el Cuchi Leguizamón, «El pobre que nunca tiene / ni un peso p’andar contento, / no bien se halla una gallina / que ya me lo meten preso. Amalaya la justicia, / vidita los abogados, / cuando la ley nace sorda, / no la compone ni el diablo».
Desde el año pasado, la jueza María Verónica Straccia congela en su despacho del Juzgado en lo Penal Económico número 3, una causa contra el HSBC por evasión fiscal. Desde ayer, curiosamente también se excusó de actuar en la investigación de 4.040 cuentas no declaradas de argentinos en Suiza, producto de una operatoria del mismo banco; «por razones personales».
Así como nadie conoce los verdaderos motivos del no avance de la primera investigación, tampoco se difundieron las causas que la llevaron a dejar huérfana a la segunda y fruto de este nuevo silencio, el Gobierno evalúa la posibilidad de apelar el alejamiento de Straccia.
El beneficiado por el sorteo, para tomar las riendas de la investigación es el juez Javier López Biscayart, quien sorpresivamente no quiso la información que la AFIP recibió Francia: «Quédense tranquilos. Les vamos a pedir los papeles cuando los necesitemos…».
A esta altura del partido, Ricardo Echegaray no entiende por qué razón, ninguno de los representantes de la Justicia que pasaron por el caso, no recibieron con los brazos abiertos los 3.500 kilos de papel que sintetizan todo lo actuado.
Mientras la AFIP señaló que está tomando contacto con directivos de otros bancos, fundamentalmente de la Unión de Bancos Suizos, donde hay más cuentas no declaradas de contribuyentes argentinos, en Buenos Aires no consigue juez que atienda la causa.
Por ahora, la gran diferencia entre la Justicia argentina y los tribunales de Francia y España, es el interés por castigar a los culpables, que despertaron las denuncias del ex ejecutivo del banco HSBC en Suiza, Hervé Falciani.
Pero este silencio, no es el primero. Cuando habló Hernán Arbizu, el ex ejecutivo del Morgan y denunció que unos 60 bancos privados se dedican a la fuga de dinero del país, tampoco fue escuchado. El ex banquero, quien se autoincriminó en 2008 para denunciar estas operaciones por parte de clientes argentinos, explicó que la maniobra se realiza a través de casas de cambio y que por supuesto, “las medidas tomadas por el Gobierno para allanar financieras atacan ese negocio”.
Arbizu volvió a gritar que Alfonso Prat-Gay conocía los movimientos de los bancos que fugaban dinero cuando fue presidente del Central, entre 2002 y 2004 y que “no hizo nada por evitarlo”. “Menos el Credicoop, cualquiera tiene una oficina de banca privada para fugar divisas”, aseguró Arbizu, quien citó a las entidades financieras BBVA, Citibank, HSBC, Crédit Suisse, UBS, Braclays y Merrill Lynch.
Parece que nadie tiene curiosidad por querer saber que se esconde detrás de las acusaciones de Hervé Falciani y Arbizu.
Es cierto Cuchi, «estas son cosas del pueblo, de los que no tienen nada». Mientras nosotros quedamos en manos de «comisarios ladinos, que ofician de diligentes», mientras nos «hacen confesar a palos» y «se pasan semanas engordando el expediente»; mientras el pueblo,«hasta de Dios olvidado», pena por Justicia en los Tribunales, parece que no es nada muy grave fugar miles de millones de dólares…

