Prometen más persecución y represión, para un año de crisis terminal

Javier Milei en el Coloquio de IDEA, octubre de 2024: «Era importante hacer el ajuste durante las vacaciones, para que la gente no se enterara tanto». La SIDE en su versión más represiva, creada en plena fiesta de Año Nuevo…

La magnitud del ajuste de los primeros dos años libertarios, más la profundización del desastre como promesa 26-27, generaron un nuevo DNU que consolida dos datos tan incompatibles con la democracia, como el propio Gobierno. Primero, que las decisiones más perversas del emperador y su corte, para criminalizar la protesta social desde el 10 de diciembre de 2023, siempre eludieron al Congreso y por último, que la instalación de un sistema represivo con perfume dictatorial, es para los liberales, a partir de Martínez de Hoz, una medida económica invisible.
Este es el mismo gobierno que comenzó sus días con una reforma constitucional encubierta, a través del DNU 70. Lo habían bautizado pomposamente «Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina» y entre otras cosas, decía que una reunión de más de tres personas, necesitaba autorización de la Casa Rosada.


Sabiendo que Trump está 14 puntos abajo en las encuestas de la próxima elección de medio término (noviembre), Caputo analiza que Estados Unidos no podrá bajar cada seis meses un salvataje de 20 mil millones de dólares, como sucedió el año pasado vía Fondo Monetario y el Tesoro de los Estados Unidos. Ante esa realidad, fortalecen la idea de un Estado represor, con ausencia de derechos y garantías.
Después de cerrar 2025 con un equilibrio fiscal ficticio, dibujar los números de la inflación con una ponderación de hace dos décadas y que nos estafen con el índice de pobreza. Luego de no hablar nunca de reservas netas negativas, de desfinanciar programas sociales, hacer pasar a monotributistas como trabajadores con salario y ocupación regular; el oficialismo pretende modificar la ley de Inteligencia para clavarle el último clavo al cajón de la democracia.

La economía real, la quedó silenciada por los espejitos de colores que para muchos representa la valorización financiera, habla de un consumo general con mínimos comparables con pandemia y mientras algunos rubros muestran números de Argentina 2001. La economía real, tiene un país con salarios un 50% más chicos que hace una década y la inversión más baja de la historia, a pesar de la «cajita feliz» que ofrece el RIGI. Esos números de carne y hueso, necesitan una SIDE tan oscura como empoderada y para eso desregula todos los controles de la ley de Inteligencia. Liberarle la zona a la Secretaría de Inteligencia, para detener personas por orden judicial o flagrancia, significa vivir en estado de sitio.

Con la excusa siempre noble de la seguridad, los cambios autorizan la persecución a dirigentes, militantes y periodistas opositores y flexibiliza el seguimiento de los gastos de las actividades de espionaje. Establece que la ciberseguridad, quedará en manos de la Jefatura de Gabinete, en poder de la dupla Manuel Adorni-Karina Milei.
Todos los que no acompañen al rey, serán sospechosos. Las actividades de ejecución de contrainteligencia, incluyen evitar acciones de infiltración, fuga de información clasificada, espionaje y atentados contra el orden constitucional. Habla de frenar el sabotaje, influencia, injerencia o interferencia de factores externos en detrimento del proceso decisorio de las autoridades constituidas del sistema republicano de gobierno, de los intereses estratégicos nacionales y/o de la población en general. Siempre la ambigüedad extrema, como recurso pseudo legal para controlarlo todo.

Luego de aprobar un anti-presupuesto, con un brutal ajuste para la educación y la ciencia, una «Ley de leyes» que lejos de ser un plan de inversiones para el desarrollo, solo recorta para acumular recursos para el pago de deuda; ahora la invitación al infierno propone una reforma laboral revanchista y vengativa y los cambios más regresivos en materia previsional y tributaria.
El gran proyecto oficialista del 2026, es tomar más deuda para sobrevivir; mientras la inflación no baja ni con la economía custodiando la «paz de los cementerios». El año nuevo, arranca con aumentos en rubros claves como colectivos, trenes, subtes, luz, gas, agua y nafta; porque la transferencia de recursos del bolsillo de los pobres al capital concentrado sigue siendo el único camino que están dispuestos a recorrer.
En ese contexto, pretenden subordinar la inteligencia militar al área de seguridad, cuando esas tareas deben proteger exclusivamente a la Nación de amenazas externas y no estar programadas para desarrollar un sistema destinado a vigilar a su propio pueblo. Regresamos a la Doctrina de la Seguridad Nacional de la última dictadura, apenas con un poquito de maquillaje.

En 2026, Argentina afrontará vencimientos de deuda por casi el 50% de las reservas brutas. Solo en el próximo año y medio, el país enfrentará compromisos por 47.826 millones de dólares entre capital e intereses, mientras que si se suman los vencimientos totales (incluida la deuda privada), la cifra supera los 57.000 millones de dólares.
Por esos números que son invisibles a tus problemas cotidianos, la represión pretende quedarse con la lucha de los que volverán a copar las calles, pidiendo justicia social.

Editorial del viernes 2 de enero de Gustavo Campana, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).