Movida oficialista con el único fin de enfrentar en Plaza de Mayo, a todos los símbolos de Memoria, la Verdad y la Justicia y pedir la libertad de los asesinos; tal como lo habría prometido Milei en campaña a cambio de una importante cantidad de dólares que aportaron los presos.
Paso a paso. A mediados de 2024, saltó la visita secreta de diputados libertarios a represores presos en Ezeiza. Los mensajes negacionistas, de los videos de Casa de Gobierno de los 24 de marzo. La desarticulación de las áreas del Estado ligadas a la defensa de los Derechos Humanos. Ahora la palabra «procesista» de Alberto Baños, ante el Comité contra la Tortura y la designación de un militar en actividad como ministro de Defensa, cuyo padre está acusado de crímenes de lesa humanidad.
El coronel Presti, murió en la década del 90 gozando de la impunidad que generaban Obediciencia debida, Punto final e Indulto. Estaba acusado de 44 crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura en la ciudad de La Plata.
Es cierto, muchos hijos buscan un camino alternativo al que recorrieron sus padres y el mejor ejemplo son los compañeros y compañeras de Historias Desobedientes; hijos e hijas de represores que militan contra los crímenes que cometieron su progenitores.
Antes del ingreso de Máxima en la familia real en 2002, una comisión integrada por dos historiadores holandeses y un experto en derechos humanos, arribó a Buenos Aires para reunirse dos veces con Jorge Zorreguieta. Tenían que informar a su parlamento sobre su rol que en la dictadura había tenido el padre de la princesa. No era un viaje protocolar, los tres tenían que votar la autorización del enlace, para que el futuro rey no estuviera obligado a abdicar al trono.
Pactaron que el padre de la novia, no esté presente en la boda y obligaron a Máxima a pronunciarse públicamente: «Lamento la dictadura, las desapariciones, las muertes. Todos sabemos los males que causó el régimen militar y como argentina tengo mucha tristeza por ello».
Zorreguieta, secretario de Agricultura de Videla, murió sin ser condenado por la desaparición de tres integrantes del INTA de Castelar, aunque la causa comenzó en 2011. Tampoco pudo estar en la coronación de Máxima como reina en 2013. Murió gozando de la impunidad del poder real 8 de agosto de 2017, a los 89 años.
En Países Bajos, el general Carlos Presti, no podría asumir si antes no pide perdón a la sociedad por los crímenes de su padre, Roque Carlos Alberto Presti, cometidos cuando era jefe del Regimiento 7 de La Plata.
Van a marchar a Plaza de Mayo, los nietos de FAMUS (aquellos Familiares y Amigos de Muertos por la Subversión de los 80), los hijos del indulto y los hermanos menores de Cecilia Pando. Vienen por los más elementales consensos democráticos, establecidos hace 42 años con el regreso de la democracia.
Los Pañuelos Negros son una organización pro dictadura; por lo tanto avalan el secuestro, la tortura, el asesinato, la desaparición, las fosas comunes, los vuelos de la muerte y el robo de bebés. Están amparados por la Casa Rosada, fundamentalmente por Karina Milei, que pretende sacarle con estos gestos, la agenda castrence a Victoria Villarruel. Exigen la liberación de los represores condenados por crímenes del terrorismo de Estado entre 1976 y 1983, atacando a las Madres y Abuelas, que parieron la pelea contra los asesinos hace 48 años. Eligieron mansillar el pañuelo blanco, en el escenario donde los familiares de las víctimas de los crímenes que sostuvieron la política económica del poder real, enfrentó a los uniformes.
Asunción Benedit, es la hermana del diputado nacional de La Libertad Avanza, Beltrán Benedit; aquel organizador de la visita que legisladores nacionales libertarios hicieron al penal de Ezeiza, donde se reunieron entre otros, con Alfredo Astiz, Donda y Guglielminetti.
Su visión de los 70, emparda con el absurdo que militan terraplanistas o anti vacunas: la doctrina francesa nunca se aplicó en la Argentina y no existieron más de 500 centros clandestinos de detención y exterminio.
Dijo que la mayoría de los condenados son inocentes y pidió reinvindicar la cacería humana. Denunció que los militares encarcelados «están sufriendo por darnos la libertad de la que gozamos hoy» y están presos por «causas armadas con testigos falsos». El final de su parodia, estrenó una mentira para seguir estigmatizando a una mujer que está a punto de cumplir una década como presa política: «Hay varias escuelas de testigos falsos, donde se les enseñaba a testificar con mentiras. Una la manejaba Milagro Sala»…

