Los números reales de la economía, destrozan el relato ficcional de Milei

Nadie puede defender técnicamente, cómo los datos económicos de la Argentina libertaria, pueden explicarse como plataforma de lanzamiento hacia la prosperidad. Nadie puede decir que de esta profundización planificada de la muerte de la industria y el comercio, nacerá la multiplicación de fábricas, el regreso de la demanda y salarios dignos.
El único puente posible para unir a la malaria del presente, con la idea de un futuro venturoso, es una esperanza mística ligada a religiosidad perversa. Rezar, prometer promesas imposibles de cumplir y creer fuertemente en los milagros, porque los números de carne y hueso indican otra cosa. El Topo no solo vino a destruir al Estado, al sistema democrático y a la Nación; vino destrozar la economía argentina.

El último informe del CEPA actualizó que desde que asumió Milei, se perdieron 276 mil puestos de trabajo registrados, de los cuales 170 mil corresponden al sector privado, a través del cierre de casi 30 empresas por día. Construcción perdió más de 76 mil puestos y la industria manufacturera casi 56 mil. Desde diciembre del 23, el empleo formal cayó 2,81%, lo que equivale a más de 432 puestos menos cada 24 horas.
El último dato oficial habla de una desocupación del 7,4% y una subocupación del 10,5%.
Para los que aún tienen laburo, operó la transferencia de recursos. La reducción salarial desde noviembre de 2023 fue del 14% en los trabajadores privados, del 18% en los salarios estatales y del 14,5% en las jubilaciones mínimas, incluyendo el bono.

El reciente relevamiento de Fundar, sostiene que entre noviembre de 2023 y agosto de 2025, el empleo en unidades productivas cayó 2,81% y el número de empleadores se redujo 3,7%.
La caída en el uso de la capacidad instalada industrial, trepó al 57%, la más baja desde la pandemia. En el sector textil, seis de cada 10 máquinas están paradas, por lo tanto la producción se encuentra en mínimos históricos respecto de la capacidad instalada. Durante todo 2024 y lo que va de 2025, la utilización de las plantas apenas rozó el 40%, según los datos oficiales.
La crisis, rompe la cadena de pagos y la desparrama como una mancha de aceite. En septiembre se rechazaron 92.535 cheques por falta de fondos, récord de los últimos 5 años.

El capitalismo vía Milei, mató oferta y demanda; aniquiló desde los dos lados del mostrador al mercado que dice defender con uñas y dientes. Sus políticas basadas exclusivamente en deuda y especulación financiera, cerraron casi el doble de empresas que en 2001 y la misma cantidad que en pandemia.
En los primeros 20 meses del gobierno que vino romper la economía argentina, destruyó casi 19.400 empresas, mientras que en el período 2001-2002 cayeron cerca de 12 mil.
La muerte del mercado interno, generó que alrededor de 20 empresas multinacionales, vendieran su operación en Argentina a grupos locales o abandonaran el país.

Las importaciones de productos elaborados, están en casi todos los rubros en su nivel más alto desde 2017 y paralelamente la producción comparada con el 2023 cayó un 10%. Hablamos de la importación de indumentaria, calzado, detergentes, jabones, productos de higiene personal, carnes, neumáticos, maquinarias, carrocerías y colchones. Estamos importando lo que hacemos, como si Argentina no fuera un país con línea de producción.
Entre enero y septiembre de este año, las importaciones alcanzaron los 53 mil millones de dólares, una suba superior al 38%; casi 10% por encima del mismo período de 2023. Solo en septiembre, las importaciones de bienes industriales subieron 25% interanual, por casi 6.800 millones de dólares; 8 puntos más que 2023.

Nadie puede defender técnicamente, cómo los datos económicos de la Argentina libertaria, pueden explicarse como plataforma de lanzamiento hacia la prosperidad. El dato duro, solo puede sostener más ajuste, más deuda externa, más desocupación, más represión y una ineludible depresión económica. Característias de una colonia sin industria, que está colocando en vidriera sus recursos naturales.
Para esperar que perdure un país donde el 20% gane y el 80% sufra, es necesario gozar de una esperanza mística indestructible, ligada a una religiosidad perversa. Rezan para que el que padece hambre se acostumbre y no se queje y prometen ir caminando al infierno si los trabajadores se bancan sin chistar una jornada laboral de 12 horas. Creen que se producirá el milagro de transformar la República en protectorado y con mucho optimismo ya tienen escrito el decreto para adelantar cinco días, el feriado por el Día de la Independencia…