Transferencia de recursos: 290 mil millones de dólares en 10 años

El país 2003-2015, terminó con el mejor salario en dólares de América latina, fruto de una distribución de la riqueza del 54%. Esa década ganada, después de los 12 años perdidos entre menemismo y Alianza, bajó 19 puntos la desocupación que heredó del ruinoso final del segundo desembarco del neoliberalismo, en diciembre de 2001.
Al kirchnerismo le siguió otra década de saqueo y transferencia de recursos, del bolsillo obrero al capital concentrado; basada en una fuerte ofensiva de los empresarios sobre el salario. Una redistribución regresiva del Producto Bruto Interno, soñando con volver a niveles de 70% para los «dueños de la economía» y 30% para los trabajadores.
Seis años neoliberales (Macri-Milei) y un gobierno popular intervenido por la funcionalidad de Alberto Fernández a los intereses del enemigo.
Cambiemos y La Libertad Avanza, comenzaron a romper el equilibrio a través de grandes devaluaciones del peso que inmediatamente aceleraron la inflación. El aumento del costo de vida, fue el camino elegido para la licuación salarial, más rápida y efectiva.
Luego mataron la economía real basada en sustitucion de importaciones y demanda comercial, con importaciones y recesión. Y finalmente los dos necesitaron repetir el salvataje del Fondo Monetario internacional.

Macri firmó con el FMI, el mayor préstamo de la historia del organismo: 54 mil millones de dólares, de los que llegaron a desembolsarse 44.500 millones. La deuda pública, pasó de representar el 52,6% del PBI al 90% del producto, con el agravante que la porción de la deuda en moneda extranjera, con Macri había crecido muchísimo.

A fines de 2017, el salario real de los registrados del sector privado, quedó a 4 puntos porcentuales del nivel alcanzado en noviembre de 2015. Durante 2018 y 2019, la pérdida se hizo más pronunciada y el salario real terminó, en diciembre de ese año, 18 puntos por debajo del percibido cuatro años antes.
El otro dato negativo, fue que la desocupació rozó los dos dígitos y esa realidad operó como disciplinando tanto a los que tenían, como a los que buscaban trabajo.
Entre 2015 y 2025, 290 mil millones de dólares del trabajo quedaron en manos de la minoría. Una cifra histórica, por volumen y laspso histórico en el que algunos grupos consolidaron su lugar en el «poder real» local. Se estima que el sector privado, dolarizó y sacó del país a cerca de 190 mil millones de dólares y que en materia de deuda hay que sumar casi 150 mil millones.
Los tres grandes ganadores del sistema: en primer lugar el capital financiero, luego las empresas energéticas y finalmente, la patria agroexportadora.

El sector financiero, apuesta a ganador a través de dos datos claves: el tradicional, la diferencia que obtiene por prestar al sector privado y recibir sus depósitos y los millonarios ingresos obtenidos por el rendimiento de los títulos públicos que tiene en su poder. Cuando la economía crece, los privados piden préstamos y allí se origina la ganancia del sector. Cuando la economía entra en crisis, los bancos vuelcan el excedente en créditos al sector público.
El informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, cita como razones cíclicas de este fenómeno que hemos naturalizado con una tóxica pasividad, a la pérdida planificada del poder adquisitivo, el endeudamiento externo y la fuga de divisas, que nace con la toma de crédito.

En los últimos 10 años pero con diferentes intensidades, el poder de compra del salario no paró de caer. Del 54% de Cristina, al 44% del presente. actualidad. Entre 2017 y 2022, el capital incrementó en 6 puntos su participación en el reparto del valor, quitándole prácticamente 3 puntos al trabajo y otros 3 al Estado.
Esta pérdida de 10 puntos porcentuales, implicó una transferencia acumulada desde 2015 equivalente a 290.000 millones de dólares.

El sector energético hizo una gran diferencia, con la internacionalización de sus precios después y las empresas del sector agroexportador con «contabilidad creativa» para reducir la carga impositiva en el país y apropiarse de una mayor cantidad de dólares. La sub facturación de las exportaciones y la sobre facturación de las importaciones son la norma en el sector.
Sólo 8 empresas realizan el 95% de las exportaciones de harinas de soja, el 93% de las de aceite y el 72% de la de granos. En los últimos años, las exportaciones del complejo oleaginoso y cerealero representaron la mitad del total exportado por el país. Por la fragilidad del frente externo de la economía nacional, el poder relativo de los grupos económicos, es todos los días un poco más cruel…