Los números extraoficiales que le alcanzaron a los medios de comunicación, dicen que ayer el Tesoro de los Estados Unidos, puso cerca de 500 millones de dólares, para llegar al domingo de elecciones, sin las profundas heridas de una corrida cambiaria. Esa cifra monstruosa, quemada en solo 24 horas, sumada a los 700 millones que Washington ya había invertido en la compra de calmantes para el mercado argentino, anuncia que más o menos en un par de semanas pusieron 1.200 millones del Estado norteamericano, en el cuidado de su nuevo protectorado.
Todos los días, el proyecto muestra de manera desembozada las cifras y los actores del elenco de esta superproducción. El plan de invasión económica, lo planificaron y ejecutan, un grupo de fondos de inversión. El desembarco político, está en manos de los integrantes de la Conferencia de Acción Política Conservadora. Para que no queden dudas de esta sociedad imperial, ayer llegaron James Dimon, titular de JP Morgan y sus asesores políticos, el ex primer ministro británico Tony Blair y la ex secretaria de Estado en tiempos de George Bush (hijo), Condoleeza Rice. Primer apunte que no puede desfilar frente a nosotros, como si nada pasara: el poder real contratando como cadetes a jubilados que conocen muchos secretos del entramado planetario.
Un banquero que viene a controlar la operación de salvataje que le pidió la Casa Blanca junto al Bank of America, Goldman Sachs y Citigroup y dos veteranos encuadrados en el presente, en la derecha fascista que lidera Trump.
Hoy James Dimon es para Caputo, lo que David Mulford fue para Cavallo en el Megacanje 2001, cuando el Crédit Suisse del que David era presidente, se quedó con las comisiones más importantes de la operación. El Morgan viene multiplicar los panes, en un nuevo canje de deuda ruinoso para el país, solo armado para que ganen un par de bancos.
El gerente local de esta multinacional, es Santiago Caputo, el creador de la cancillería paralela que operó durante la última visita de Milei a Washington y que generó la salida de Gerardo Werthein. El ex ministro de Relaciones Exteriores y socio de Luis Majul en inversiones ligadas a medios de comunicación, pretendía una dependencia con Estados Unidos, basada en su vieja relación con algunos referentes del Partido Demócrata.
¿Cuál sería el rol de este Milei tan devaluado, en el futuro inmediato? Solo por ahora, será el empleado que se seguirá ensuciando las manos en nombre de sus jefes, a través de una democracia que sueñan con Parlamento de juguete, domesticada desde el Ejecutivo a través de decretos y vetos. La pregunta es ¿hasta cuándo? Porque el presidente está empantanado en su propia crisis y sin los millonarios salvatajes a cambio de soberanía, su presidencia estaría a un par de páginas de «colorín, colorado, esta locura ha terminado».
El «fuego amigo» se quedó con casi todos las dólares, la interna libertaria se profundiza todos los días; su gobierno es una fábrica de recesión infinita; solo se habla de caída del consumo, cierres y despidos; no acepta órdenes de la Constitución; reprime los miércoles como si repartiera escarapelas un 25 de Mayo y cada vez está más comprometido por historias de estafas, coimas y narcotráfico. No está en condiciones de bancar a un amigo, con una garantía propietaria para el alquiler de un ambiente…
Los dos grandes grupos en los que se divide la discusión política en Europa y Estados Unidos, son democracia formal y autoritarismo explícito. Ninguno de los dos responden a los viejos cánones de izquierda y derecha, porque en el fondo coinciden en modelos conservadores, uno que busca que las instituciones no mueran y el otro que ya no las necesitan.
Dos décadas después de las fracasadas invasiones inglesas a Buenos Aires, George Canning, ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña, propuso en 1825 cambiar el formato de la invasión británica a América latina. Abandonar las armas y llevar a cabo una estrategia de dominación comercial, era más barata y muchísimo más exitosa que las armas. Canning fue el padre del «Tratado de Amistad, Comercio y Navegación», que se firmó en Buenos Aires entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Gran Bretaña. El acuerdo, que fue el primero que rubricó la futura República Argentina con un país europeo. Bienvenidos, esta historia cumplió este año, sus primeros dos siglos de vida.

