Un raro país donde baja la pobreza y también cae el consumo…

Son una fábrica de pobreza, que trabaja a tres turnos los 365 días del año. Burócratas del hambre que con hipócritas mediciones de escritorio, piden ser canonizados.
Las tapas del poder real festejan con caricaturas de la verdad, que la inflación que se achica todos los meses a costa de la falta del consumo de alimentos (lo único que pueden comprar millones), saca cada vez a más gente del fondo del pozo. Nos dicen que con la heladera vacía baja el costo de vida, mientras paralelamente crece la capacidad de compra de un extravagante ejército de ex pobres que se niegan a ir al supermercado, porque resulta que si comen sube la inflación…

Esta locura oficial nos cuenta, que en la Argentina hay menos pobres pero con hambre. Extraños seres humanos que tienen capacidad de compra de estreno, pero que por las dudas no la usan. Que meten la guita en acciones de alguna empresa que opera en Vaca Muerta o que están comprando bonos de la deuda. Que escuchan atentos a Kristalina, al Toto o al secretario del Tesoro, para ver adónde la timbean la semana que viene.

Los integrantes del Gobierno, son mártires que no entienden como no ya forman parte del catálogo de santos. No pueden creer que no haya marchas multitudinarias para agradecerles la victoria imaginaria en la guerra contra el hambre. Se preguntan por qué cuando salen del Palacio, los mandriles sin dientes que cagan en tachos y gozan de caminar en el barro, los putean por la calle en lugar de pedirles una selfie con pulgares hacia arriba, trompita de ridículo bebote veterano y mentón hacia abajo escondiendo el paso del tiempo.

Con total cinismo, abandonaron a los que ya estaban a la deriva; profundizaron el infierno de los que no tenían nada en diciembre del 23 y abrieron las puertas de la marginalidad y la indigencia, para los que estaban a un metro del abismo. Metieron candado a los alimentos que estaban destinados a los comedores de los barrios más vulnerables y pelearon con uñas y dientes en la Justicia, para que todo se pudra en los galpones.

Pero la resistencia labura en el subsuelo de la patria, revela que es mentira que los puentes están rotos, que no hay pibes solidarios, que está envenenada desde las redes sociales, la rebeldía que genera el dolor del otro. Un dato chiquito, un recuadro casi imperceptible, sobrevive en la agenda compañera de un puñado de medios y muestra una patriada gigante. Es un texto insignificante que pelea por sobrevivir mediáticamente, entre cerealeras multinacionales que juntaron 1.500 millones de verdes con la complicidad de Caputo; el 3% de Karina y los 100 mil dólares que la Suizo garpó para que Javo presente en Villa Crespo, «El milagro argentino».
Con cinco mil suscripciones y donaciones en recitales, «Ningún Pibe con Hambre», la campaña del Movimiento de Trabajadores Excluidos, repartió 200 toneladas de alimentos en más de 250 comedores de todo el país. Solo en la última tanda de conciertos de Lali, se juntaron más de dos toneladas de comida, duplicando lo que habían reunido en la primera tanda de sus presentaciones en Vélez.
En los ultimos meses se montaron postas en shows de Eruca Sativa, Nonpalidece, La Delio Valdez, Bersuit Vergarabat, El Kuelgue, El Mató a un Policía Motorizado y Willy Bronca.
El MTE pelea hace un año contra el hambre en 13 provincias y en casi todos los casos, la comida que se sirve es el fruto de las donaciones, ante el abandono libertario: Jujuy, Corrientes, Chubut, Mendoza, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Río Negro, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Santa Fe.
La magnitud de la miseria planificada, los lleva a perder más batallas de las que ganan, pero la victoria está en la pelea.
Mientras tanto y de la mano del verso de las auditorías para negar polenta, fideos y arroz; los comedores que siguen de pie pese a todo, aunque ya no saben que hacer con tanta demanda. Son demasiados los que ruegan una comida al día, aunque el INDEC lo niegue y Pettovello siga multiplicando su indiferencia a ritmo de genocidio.

Se ríen en la cara de un padre que ayer no tuvo nada para ofrecerle a los pibes en la cena, escupiendo ante las cámaras, que si están vivos, es porque llegan a fin de mes. Y en ese lejano país, el que era capaz de producir alimentos para 400 millones de seres humanos, la patria agropecuaria siembran soja para que a los chanchos chinos no le falte ninguna de las cuatro comidas…

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Viernes 26 de septiembre de 2025