A una foto con pulgares hacia arriba, a la infantil gigantografía de un tuit, a una promesa de amor eterno y a un swap de 20 mil millones de dólares, hay que sumarle que Trump no sabe muy bien que van a elegir los argentinos el mes que viene y por supuesto, el apuro explícito del patrón por ir a almorzar y después a dormir la siesta. Parece que Coppola quiere hacer el «Padrino IV», para resucitar a Michel, solo para que diga, «No estuvo mal. Ahora se pueden ir de acá».
Esas escenas que a Toto Caputo lo pusieron en modo De Loredo y lo dejaron al borde de las lágrimas, en realidad le regalaron al pueblo un día humillante. Porque ayer como tantas veces de la mano de conservadores, liberales, neoliberales o anarco capitalistas, Argentina dejó de ser un país soberano por un rato…
Y como si fuera una devolución del destino, el yanqui le tiró la única frase que Milei no quería escuchar; palabras que responden a la misma matriz política, de aquellas que el argentino le dedicó con pilcha de combate, al pueblo de Bahía Blanca después del temporal.
Lograr el soñado mano a mano aunque sea en un pasillo, solo para escuchar que Argentina «no necesita un rescate»; sonó igual que en aquel diciembre del 23, «ustedes van a lograr resolver esta situación de la mejor manera posible».
Milei fue a buscar a la mansión del amo, cómo sobrevivir hasta el 26 de octubre, regresa con el swap y un cenicero que dice «Recuerdo de Nueva York» y un paquetito de guita que el jefe de verdad, le ordenó armar al BID y al Banco Mundial. Por supuesto, Donald le pidió entre otras muchas cosas, borrar a China del mapa, terminar con el swap y todo tipo de acuerdos comerciales.
Pero antes del encuentro, Trump le regaló un mensaje al ex candidato al Premio Nobel: Para la derecha, los enemigos honorables merecen respeto y los serviles, son tratados como mucamos descartables. Existió una distancia abismal, entre el trato político que el dueño de la Casa Blanca le dispensó Lula, a quien calificó ante la Asamblea como un par y la foto de Papá Noel con Javo en brazos, en una tienda antes de Navidad.
Suponemos demasiado profundo, el dolor que sintió el hermano de Karina, al ver que el presidente de Estados Unidos le dijo al mundo, que una relación con Brasil necesita menos Bolsonaro y más Lula. Que después de prometer un ataque de la séptima flota, sin condenaban al golpista; ahora quiere ir a ver al Corinthians con el viejo obrero metalúrgico.
Resulta que el ser más admirado por Milei después de Thatcher, abrazó a nuestro vecino comunista y dijo que quiere sentarse a hacer negocios con Brasil, porque como buen veterano del capitalismo, sabe apenas con una mirada con quien hay que negociar y a quien hay que darle órdenes indignas.
Si sumamos como el republicano fascista, le bajó el volumen al duelo con la presidenta mexicana, hasta transformarlo en imperceptible; la desubicación geopolítica del ex candidato al Premio Nobel, es monumental.
PD: El mismo presidente que compite para ser el peor de nuestra historia democrática, va a presentar su nuevo libro en un estadio seguramente repleto. Título, «El milagro argentino». Pero salvo que sea un homenaje a los millones de seres humanos que sobrevivieron a su ridículo laboratorio de deuda, timba, fuga, industricidio y desocupación; el presente no registra otro fenómeno celestial.
El verdadero milagro, es que seas presidente de una Nación que jugando con palabras de Marechal, sobrevivirá a tus fuegos y a también a tus cenizas…

