La receta que siguió al pie de la letra la derecha argentina en los últimos 49 años, fue respetada por ese organigrama neoliberal que parece un árbol genealógico. Las cuatro etapas no solo tienen encadenamiento genético en la aplicación casi religiosa, de los mismos ingredientes. Se identifican además, por un patrón que en todos los casos apareció en el último capítulo: ninguna de las experiencias del capitalismo caníbal anteriores a Milei, tuvo Plan B. No existió un volantazo correctivo para frenar los efectos devastadores de la criatura creada por Martínez de Hoz, tampoco en las dos etapas de Cavallo y mucho menos en el Cambiemos que se comió 45 mil millones de dólares del Fondo Monetario, antes que apostarlos a perdurar.
Posiblemente dos razones, hayan sido las grandes protagonistas de esta secuencia fanática bancada por el cículo rojo, de ver el abismo y en lugar de girar, optar por acelerar. En primer lugar, porque la economía concentrada no solo siempre sobrevive a las crisis que ella misma genera, sino que en muchos casos encuentra en la tragedia colectiva, una oportunidad de negocios millonarios. Y por último la impunidad jurídica, la que siempre los puso a resguardo de cualquier condena; porque generar la quiebra del país, romper su aparato productivo y condenar al hambre a millones para engordar el bolsillo del «poder real», apenas le generó a un puñado de apellidos que estaban a cargo del plan de destrucción, algunas puteadas y un maltrato de la historia no oficial.
Después de la paliza que recibieron el domingo en las urnas de la capital de la industria nacional, en la geografía más efectada por la muerte del consumo interno y el ingreso salvaje de productos importados; resulta que según la versión del gobierno, la culpa es del armado político de Pareja y de la corrupción de los Menem.
En síntesis, parece que la ingeniería electoral del oficialismo, no fue lo suficientemente convincente para que ninguno de los 12 millones de seres humanos que Milei sacó de la pobreza, fueran a votar.
Caputo le contó a los banqueros y a los «capitanes de la industria», que el resultado fue producto de la inexperiencia para jugar elecciones, de esta fuerza «joven y altamente influenciable» y por dos primos cleptómanos que fueron criados para afanarle al Estado.
Mientras el dólar atraviesa la estratósfera, la bolsa no para de caer y el Fondo Monetario optó por el silencio, bancos de inversión como el JP Morgan y el Morgan Stanley, le dicen al Toto,»fue la economía estúpido» y el Wall Street Journal planteó que desde el domingo a las seis de la tarde, en la Argentina libertaria sobrevuela el fantasma de Perón.
En la Rosada fingen demencia o la ejercen. Dos reuniones de gabinete, para subestimar el grito de las heladoras vacías, el empleo con paritarias pisadas, la esclavitud que ofrece la informalidad laboral y la falta de trabajo ante el abandono de la obra pública y el cierre de comercios y fábricas. Y paralelamente, desestimar que alguien pueda traducir en votos, la locura de pegarle sistemáticamente a jubilados, robarle a discapacitados, atacar al Garrahan y dejar sin remedios oncológicos a los enfermos terminales y sin alimentos a los comedores populares.
Los padres de esta nueva versión de la tierra arrasada, confirmaron el rumbo económico en el aislamiento del Palacio, con la misma fuerza épica que se dice «equipo que gana no se toca». Los mesadineristas acusan de traidores a la patria, a Francos porque vinculó tibiamente a la derrota con los números y al comisario candidato cuando dijo que su madre de 91 años, no llegaba a fin de mes.
Lo único nuevo es que Sturzenegger suena para jefe de Gabinete, en medio de una escena que pretenden vender como de renovación y que en realidad, se parece bastante a un velorio.
La discusión sobre devaluación y cepo existió, pero Milei prefiere morir como un genio no comprendido por los pobres y el mercado, antes de salir de la trinchera con una bandera blanca.
Dos historias finales. El presidente compartió ayer en las redes, el mensaje de una militante libertaria; una ilustración que mostraba a un hombre al frente de una fuerza de ocupación de su propio país. Un Javo con una capa inglesa de la época de las cruzadas, como un guerrero imaginario peleando contra un ejército que lo enfrenta casualmente, con la bandera argentina… Una batalla cultural contra el pueblo, que caga en tachos y camina calles de barro.
Por último, la semana pasada visitó Buenos Aires, un tal Robert Lighthizer, ex representante comercial de Estados Unidos, durante la primera presidencia de Donald Trump. Vino a profundizar el alineamiento irrestricto de Argentina con los EEUU en clave comercial, buscando el cierre definitivo de todos nuestros acuerdos con China. En criollo, su misión fue confirmarnos como compradores compulsivos de productos elaborados por la industria norteamericana y a generar solo materia prima.
Ante la imposibilidad de competir en la carrera teconológica con China, Washington necesita que las economías de la región obedezcan sus intereses comerciales a cualquier costo, incluso con la intervención militar. La Casa Blanca no puede contraatacar la evolución china y propone usarnos como clientela cautiva para que no muera su industria.
Hoy empieza la pelea por octubre. Algo más que terminar con la «miseria planificada», votar para recuperar la Patria.
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 09 de septiembre de 2025

