La «patria financiera» está jugando al ajedrez con la economía real. Hace más o menos un año, cuando el Gobierno libertario terminó de comerse la guita del blanqueo, los números de carne y hueso pasaron al ataque. Movieron, cercaron al rey y por supuesto están seguros de ese momento, que es «jaque mate».
Del otro lado del tablero, Caputo finge estar buscando una salida que no existe y solo está ganando tiempo. La partida no terminará hasta que el ministro abandone y en esa nueva derrota, se lleve puesto a otro presidente.
Pero en esa maniobra ruinosa quema reservas millonarias, emite fortunas aunque lo niegue, abandona a la industria en el desierto, genera un «paga Dios» millonario con provincias y organismos del Estado y le afana recursos a trabajadores y jubilados.
Cuando los planetas se acomodan de esta manera, el país siempre amenaza con transformarse en una especie en extinción; pero increíblemente, nunca desaparece. Argentina sobrevivirá, como lo hizo después del terrorismo de Estado que Martínez de Hoz necesitó para cambiar la matriz económica; regresará como se recreó después de soportar a Cavallo en sus tres versiones (estatización de la deuda externa privada, convertibilidad, déficit cero, megacanje y corralito) y volverá a intentarlo, como luego del industricidio macrista. Todos duraron hasta que la deuda externa, se los permitió; hasta que Washington dejó de repartir golosinas y le tiró el país por la cabeza a la democracia.
En la «miseria planificada» versión Milei, se anula con especulación financiera, a todas las estaciones de la economía. Congela la productividad de industriales de cualquier tamaño, pero fundamentalmente la de pequeños y medianos; les impide comprar insumos, pagar a proveedores y financiamiento stock. Destruye el bolsillo familiar, que no tiene musculatura para plantarse como demanda comercial después del día 15 y decreta la eutanasia de jubilaciones y pensiones.
Agrego un dato, que nunca hay que olvidar. Ante la imposibilidad de vivir dignamente, quizás hablar de no tener capacidad de ahorro, puede parecer una obscenidad; pero sería un suicidio archivar esa la pelea por volver soñar.
En algún momento de su crecimiento desmesurado hasta que explota la burbuja, cada uno de nosotros aportará su pobreza para que la multiplicación de los panes siga bailando, al ritmo de tasas de interés borrachas.
Esos dividendos que hoy Caputo les regala a los bancos, para que los pesos no se pasen a dólares, se pagan con menos créditos para fabricar y adquirir bienes de duraderos. Y en tiempos de malaria, cuando se tarjetean los alimentos, el porcentaje que se paga por el dinero plástico, te condena a la quiebra muchísimo más temprano que tarde.
Para frenar la corrida que desnude por completo a su repetido fracaso, los neoliberales de las mesas de dinero, los lobitos de Wall Street de cabotaje; se endeudan en dólares con el Fondo Monetario y profundizan la hipoteca en pesos de dos o tres generaciones, a través de los bancos. Prohibido olvidar que en abril cerraron 20 mil millones de dólares con el FMI y cuatro meses después, en cada vencimiento de letras y bonos en moneda nacional, están ofreciendo con la tuya, el 70% por ciento anual.
El miércoles intentaron renovar 15 billones de pesos, en una licitación de deuda que les pegó un cachetazo. Quedaron «flotando en el adiós», seis billones de mangos que por obligación especulativa ya tendrían que haber pasado al dólar.
Ayer el Central, como si se tratara de su propio protocolo anti-piquetes para enfrentar al «fuego amigo», aumentó los encajes para evitar el aumento de billetes en circulación; lo que generó la calentura de los bancos. Pero Caputo irá por la revancha y el lunes le ofrecerá a los bancos, un bono que ajusta por la tasa de interés que pagan los plazos fijos mayoristas.
Veinte meses después, Milei está en guerra con trabajadores, jubilados, empresarios, comerciantes y banqueros. Jodió a todo el barrio, tocando el timbre de amigos y enemigos a las 02:00 de la mañana; sin medir las consecuencias.
Después de octubre, los conejos de la galera se van a acabar y ya no quedará absolutamente nada para regalar. Hasta las elecciones los libertarios solo van a ofrecer ganancias siderales para los bancos, más pobreza para los asalariados y profundización de la marginalidad de los expulsados del sistema. Rara campaña electoral, la de un oficialismo que rompió casi todo y que quiere ganar para terminar con lo poco que queda en pie…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Viernes 15 de agosto de 2025

