Futuro imperfecto: Vaquitas, soja, extractivismo y timba financiera

El nuevo ministerio soñado por Milei, será un puente perfecto entre las dos argentinas que el presidente ama profundamente. Por un lado, la sociedad injusta de finales del siglo XIX, el reino de la oligarquía agropecuaria. Y en el otro extremo de la línea de tiempo, la sangrienta «patria financiera» de Martínez de Hoz, encabezando los logros del «poder real» que generó el golpe del 24 de marzo de 1976.
Esos dos períodos de minorías enriquecidas y pueblo hambreado y sin derechos, están unidos por un puente de plata: la Sociedad Rural Argentina.

Aquella etapa de la séptima economía del mundo sin distribución de la riqueza, con terratenientes recién paridos viviendo en palacetes porteños y millones amontonados en inquilinatos y rascando la olla; nació en la Conquista al Desierto. Primero el asesinato de 15 mil originarios, después convertir en esclavos a 17 mil capturados y finalmente el loteo del país profundo entre los que financiaron el avance de las tropas de Roca.
El tiempo de la especulación financiera, llegó con la última dictadura y los «Chicago Boys» de Milton Friedman. Primero el genocidio que se llevó a una generación para cambiar la matriz económica de un país con industria nacional y pleno empleo, después «La Ley de Entidades Financieras» para que el país de las fábricas se transforme en el botín de guerra de los bancos y finalmente la «plata dulce», para que la clase media juegue con el deme dos, mientras los saqueadores se llevaban todo.
La muerte de la Secretaría de Pymes, muchísimo más formal que real desde diciembre del 23, fue el primer paso de la definitiva involución de la Argentina económica. Es algo así como el preámbulo de la restauración conservadora, que piensa acelerar un gobierno que habla como un pibe en las redes; pero que ejerce el poder como un caudillo conservador anterior a la Ley Sáen Peña.
Arrancaron a las Pequeñas y Medianas Empresas de la agenda en la que nunca estuvieron, las unidades productivas que contienen a más del 70% de la mano de obra registrada; que desde la asunción de Milei sufrió la pérdida de más de 12 mil pymes industriales y la destrucción de más de 20.000 puestos de trabajo.

Decretada la desaparición de la industria con el auspicio del Fondo Monetario Internacional, ahora los libertarios imaginan a Nicolás Pino al frente de una cartera, que prácticamente solo contemplaría al campo como principal motor productivo. En segundo lugar, el extractivismo que siempre amaga con despegar de la mano de esa prometida inversión extranjera, que nunca termina por desembarcar.
Toto Caputo, convertido en diputado nacional o tomando sol en Río de Janeiro, abandonaría su sillón después de los comicios de medio término. Por segunda vez, el mesadinerista que desde el Estado hizo el trabajo sucio que necesitaba el capital concentrado por hacerse billonario, dejará hipotecadas a tres o cuatro generaciones. Su heredero al frente de los números, será el actual secretario de Finanzas, Pablo Quirno, para no traicionar el rumbo de la transferencia de recursos.
En síntesis, soja, vacas, minería y timba financiera. En ese combo tan viejo como suicida, tan poco sustentable como cruel, se basaría el futuro próspero del 20% de la Argentina y el horizonte de pobreza y marginalidad para el 80% restante. Un país que se empecina por autodestruirse, al que le sobrarían entre 15 y 20 millones de habitantes que dependen directa o indirectamente, de la línea de producción; solo si los resultados de octubre lo permiten

Argentina es un país industrial, Argentina es un país industrial!!!, que por cuarta vez en 49 años enfrenta al neoliberalismo; que pelea por sobrevivir, desarrollarse y crecer. La industria nacional no es utopía, no es una ilusión concebida por el «realismo mágico». Es una revolución económica que nos rebeló a fines de la década del 40, contra ese país estanciero que siempre luchó para que su materia prima, no se transforme en un producto elaborado por manos argentinas.
Como desde hace 215 años, modelo de país resistiendo al proyecto de colonia, que ataca con importaciones.

Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Jueves 07 de agosto de 2025