La autoria del libro de poemas «Hospital Pediátrico», («Tuve mi propia crucifixión/ no quiero blasfemar/ pero la tuve:/ todo fue/ alarido/ cuando abrí/ los ojos»), defendió al Garrahan ante el cruel ataque del gobierno de Milei, a un centro modelo de carácter nacional. A los 10 años, la operaron en el Hospital Garrahan y le estiraron los músculos de la ingle, las rodillas y los tobillos para que su anatomía no se atrofiara por la parálisis cerebral que padece desde su nacimiento.

