EVITA: El Indio Zabala y un fragmento de «Recuerdos del peronismo»

El 26 de juliio de 1952, murió LA MUJER QUE NACIO PARA PARIR REVOLUCIONES. Un huracán político repleto de derechos. Una bisagra entre la Argentina agroexportadora que imponía sus privilegios y el comienzo de la batalla final por el modelo de país, que nació con el primer peronismo.

Cuenta la leyenda que una mañana de finales de la década del ‘40, una viejita que rozaba los 80 años apareció en la Fundación Eva Perón. Había sido negreada y esclavizada toda su vida en el campo. Llegaba con el sueño de jubilarse y traía documentos que no alcanzaban para completar el trámite. Posiblemente desembarcó con un certificado de nacimiento, un documento personal o una libreta de casamiento. A su lado, Evita y un burócrata que revisaba papeles, sabiendo que el trámite había quedado encerrado en un laberinto sin solución. Entonces ella pregunta, “¿qué pasa? ¿no hay papeles?”. Solo dos letras fue la respuesta tajante del dueño de los sellos: “No”.
“Entonces si no hay papeles, ¿no la puede jubilar?”, fue la consulta con respuesta incluida de Evita. Otro “no” lapidario del empleado, como único gesto frente a la falta de documentos de la abuela. Pero como a Evita, la verdad se le había presentado desde el minuto cero de su historia, se encargó de regalarle la solución al dueño del escritorio: “Si quiere comprobar si la señora trabajó toda su vida, mírele las manos.