Las primeras 48 horas del rey «degradado» a presidente constitucional

9 de julio: Primer día sin superpoderes. Un vergonzoso show mediático del gobierno, buscando culpables que carguen con las consecuencias de su política de destrucción y entrega. La mira del oficialismo, puesta en los mismos gobernadores que le dieron los votos durante casi 20 meses, para que Milei desarrolle una monarquía medieval: recaudar con el hambre de los pobres y represión ante la protesta.
10 de julio: Segundo día sin superpoderes. El Senado aprobó un pequeño aumento a jubilados, recuperó la moratoria previsional y dictó la emergencia para discapacitados. Modificó el reparto de los ATN y hacer coparticipable el impuesto a los combustibles líquidos. Y también aprobó los fondos para la reconstrucción de Bahía Blanca, decisión que mostró un dato inédito: por primeva vez el Congreso dejó sin efecto un veto de Milei.
El emperador que eligió no tener presupuesto para imponerse manejarse por decreto, seguirá adelante de espaldas a las provincias. El país de las próximas decisiones presidenciales, tendrá el tamaño de la Quinta de Olivos; por lo tanto estamos parados en el prólogo de una guerra institucional sin precedentes desde 1983.

Las primeras 48 horas del rey «degradado» a presidente constitucional, mostraron que en esta «historia sin buenos», protagonizada por él y los gobernadores; las provincias se cansaron en un año electoral, de perder pesos y poder político. Después de analizar las condiciones en las que iban a llegar a las urnas, si seguían atados a Milei, el país profundo ordenó al Senado mostrar un signo de humanidad tardío ante jubilados, discapacitados e inundados. Tres categorías sociales que no le sirven al mercado, por lo tanto son descartables.
La respuesta de veto presidencial lanzada desde el calor familiar de la Bolsa de Comercio y la amenaza de judicialización, si el Ejecutivo no consigue más de 80 nuevos héroes; serán capítulos de la coreografía final. Ahora viene el intento por esconder los efectos devastadores de la verdad económica que los libertarios construyeron, pero parece que todos los días se desvanece un poco más, la ficción de los medios del «poder real».
En Casa de Gobierno, Karina cava trincheras y le dice a los gobernadores: «Sigan jodiendo que les pongo a Lule Menem como secretario de Interior a cargo de las provincias». El encargado de romper las alianzas electorales con el PRO y el radicalismo y jugar con candidatos propios de LLA, es visto como un gran enemigo más allá de la Gral. Paz.
Esperamos que algún fiscal de turno, siga el «camino republicano» creado por Arroyo Salgado. Porque si la jueza encarceló militantes por un poco de bosta y un pasacalle, los mensajes del Gordo Dan, Fran Fijap y el Trumpista, pidiendo «tanques en la calle», «dinamitar el Congreso» y «armas para milicias populares», merecen una preocupación de la justicia, por lo menos similar…
La democracia siempre fue para la derecha argentina, un zapato un par de números más chico de sus caprichos económicos. Para la antipolítica, el sistema es incómodo porque tiene que atender un listado de necesidades básicas, que siempre encojen privilegios.

Hasta acá, los dueños del presidente le pidieron que ensanche los límites de su voracidad y lo hicieron sabiendo que mucho más temprano que tarde, esa orden encontrará un límite. Por ahora, siguen en su cómodo camarote, pero seguramente de la mano de los resultados de octubre, abandonarán el barco y empezarán a dejarlo solo.
Mientras tanto, la Justicia e Interpol buscan a Julian Peh, el creador de la criptomoneda que promocionó Milei. Una pieza que por ahora, parece de otro rompecabezas. Sin embargo, solo es cuestión de esperar un poco, para que las dos historias se unan.