Hace 12 meses, los libertarios pusieron en marcha una etapa de destrucción inédita para un Gobierno democrático en la Argentina. Una declaración de guerra al sistema, basada en «superpoderes presidenciales», que operaron como un instrumento monárquico para transfomar la República en Virreinato.
Con casi 70 decretos, Milei intentó terminar con leyes viejas e imponer nuevos privilegios para la minoría. Por lo tanto, borró de un plumazo parte de la historia parlamentaria y en la práctica cerró el Congreso en tiempo presente, con los votos de una alianza oficialista encabezada por el PRO y el radicalismo.
Se pusieron en marcha los eternos sueños neoliberales de flexibilización laboral y reforma tributaria. Llovieron desregulaciones absurdas y se implementó una «gibarización» de las políticas públicas, para dejarlas en estado vegetativo. Y regresaron las privatizaciones, para favorecer a empresas amigas e intentar recaudar fondos para hacer frente, al déficit creciente de la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Hoy se cumple exactamente un año, de la publicación en el Boletín Oficial de la «Ley Bases»; ese ridículo intento de «reforma constitucional encubierta», que había sido aprobado en Diputados el 28 de junio, con 142 votos a favor, 106 en contra y cinco abstenciones.
El balance del CEPA, solo muestra como bajó el nivel de vida de los trabajadores, el avance de la desocupación y la parálisis planificada del desarrollo nacional. Un año después Argentina genera menos empleo, creció la precariedad laboral, el desempleo roza los dos dígitos, cayeron la inversión y el consumo y se multiplicaron los impuestos regresivos.
El Gobierno dispuso la «eliminación del Registro de Empleadores con Sanciones Laborales», para aquellas empresas que blanquearan a la totalidad de su plantel» y la «condonación del capital e intereses de las deudas surgidas por falta de pago de aportes, con destino a la Seguridad Social».
Produjo la extensión del período de prueba para formalizar trabajadores, pero en lugar de ser una medida virtuosa, la informalidad laboral pasó del 40,8% en el primer trimestre del 2024 al 42% de enero-marzo de este año.
Entre diciembre de 2023 y marzo de 2025, se registró una pérdida neta de empleos registrados en el sector privado de 115.353 puestos, mientras creció el monotributo.
El gobierno disolvió nueve entes, programas y regímenes especiales. Le bajó la persiana a una veintena de fondos fiduciarios y Fideicomisos, destinados a promover el desarrollo de sectores económicos, obra pública, vivienda popular y ciencia y tecnología.
Seis empresas públicas fueron transformados en Sociedades Anónimas o quedaron sujetas a privatización y 11 organismos estatales sufrieron profundas transformaciones, transferencias de sus bienes y descentralizaciones.
Once leyes protectoras de derechos individuales, sanitarios y sectores industriales, fueron derogadas y decenas de sectores económicos sufrieron desregulaciones en favor de la supuesta libertad de empresa.
Milei-Sturzenegger auspiciaron el fin del desarrollo energético nacional, retirando al Estado del control de la minería y buscando debilitar su ingerenca en el futuro de la energía nuclear.
Y las empresas que fueron extraídas del listado de entidades sujetas a privatización, están amenazadas con ser desmanteladas: Banco Nación, Casa de la Moneda, Aerolíneas Argentinas, IMPSA y Trenes Argentinos Capital Humano, entre muchísimas otras.
Fracasó estrepitosamente el establecimiento del Régimen Incentivo a las Grandes Inversiones, que ofrece grandes beneficios impositivos, fiscales y cambiarios para inversiones extranjeras en el país. En un año, apenas se aprobaron cinco proyectos de los cuales, cuatro ya estaban en curso previo a la aprobación de la norma. Y casi el 60% de los montos involucrados en el total de 14 de las presentaciones realizadas, corresponde a proyectos de la estatal YPF.
Cumpliendo con la historia, a un país sin mercado interno potente no llegan inversiones y solo aterrizan capitales especulativos hasta que la crisis se asoma y deciden volver a casa.
Un año después quieren mostrar como triunfo, una profunda derrota para el país y una gran victoria para el capital concentrado. Un año sin excusas sobre los paupérrimos resultados, con casi todos los gobernadores como aliados, despidiendo trabajadores, falseando los datos inflacionarios y de pobreza, con un préstamo del FMI de 20 mil millones de dólares, la Justicia como escribanía neoliberal y la fuerzas represivas apaleando en la calle…
Un año pisando paritarias, sosteniendo el 24% del ajuste con jubilaciones y sin pasarles un mango a las provincias, sin alimentos en los comedores, sin remedios para los enfermos oncológicos, buscando terminar con el Garrahan, abandonando a los discapacitados y un millón de etc.
El cinismo del presidente y su ministro estrella, ya programaron una fiesta para cerca de 200 personas en Buenos Aires, para festejar el éxito de un año de motosierra. Circo sin pan, sin patria, sin futuro. Un verdadero velorio de la Argentina industrial, de nuestro trabajo, de la soberanía, la independenia y fundamentalmente, de la justicia social.
https://radiocut.fm/audiocut/editorial-gustavo-campana-efectos-ley-bases
Editorial de Gustavo Campana del martes 8 de julio, en «La mañana de la 750» (Víctor Hugo Morales).

