El modelo ruinoso que encabezan Milei-Caputo, es el principal gestor de la destrucción de empleo formal y el crecimiento del trabajo precario. El presidente de la Nación y su ministro de Economía, actúan como sicarios dispuestos a matar por cuarta vez en menos de medio siglo, el histórico y virtuoso aparato productivo nacional. Son los impulsores de la desaparición de un bien social de los argentinos: las relaciones salariales formales.
La derecha regresó a la Rosada por tercera vez en democracia, con una de las tasas de desocupación más bajas de los últimos 30 años y transformaron a aquel 5,7% en la segunda mitad del 2023, en el casi 8% de los primeros quince meses libertarios.
Esperando el final feliz de esta operación macabra, el plan de negocios del ofcialismo alimenta el número de monotributistas, que en un porcentaje vergonzoso, padece las consecuencias extorsivas del fraude laboral. El empresariado argentino no deja de soñar con maximizar ganancias, archivando derechos obreros. Esa ilusión inmortal, es la cara más trágica de «lo viejo funciona» y se traduce en el crecimiento del 1,2% de la informalidad en el último año.
Milei-Caputo aspiran a la instalación de un país de changas, como única puerta que el capital dejará abierta para la inserción en el mundo del trabajo. La desocupación juvenil, ya alcanza el 19,2% en mujeres y el 15,1% en varones.
Los datos que arrojó la destrucción del trabajo en la Argentina, durante el primer trimestre del año, gritan que casi 5.100.000 personas, buscan empleo cotidianamente. En poco más de un año de Milei, 243.000 personas se sumaron a los desocupados que generó la muerte planificada de la economía real y como un efecto directo de esta tragedia, a los ocupados que perciben ingresos miserables y que siguen buscando empleo, se acoplaron otros 330.000. Por lo tanto, más de medio millón está buscando laburo para subsistir en la Argentina libertaria, que deliberadamente los olvidó.
«Más desocupación, menos empleo y mayor informalidad», sintetiza el título informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, que analiza el interlineado de la tasa de desocupación del 7,9%; dato INDEC que marcó un aumento respecto a los primeros tres meses de 2024, que se explica fundamentalmente por la destrucción de empleo formal: entre noviembre de 2023 y marzo de 2025, se perdieron casi 200 mil puestos registrados.
Los dos topos que tomaron la posta de Martínez de Hoz, el menemismo y el macrismo, comprueban la consolidación de su cuarta etapa de desindustrialización, con la pérdida del peso relativo del empleo en la industria, frente a un avance de sectores de servicios, que son de baja productividad y como consecuencia directa, de menor estabilidad.
Según ARCA, 11 mil empresas bajaron su persiana en el último año y medio.
Nos vamos acercando con exceso de velocidad, a cifras 2001. Hoy más del 24% de la población económicamente activa está desocupada o busca otro empleo, porque el trabajo ya no garantiza ingresos suficientes. Hace 24 años, ese mismo porcentaje se había quedado sin empleo, después de 12 años de neoliberalismo.
Paralelamente, crece la deuda externa como respirador artificial de los números mentirosos del Gobierno, muchas provincias comienzan a ser inviables y grandes empresas anuncian su ingreso a un default inevitable. Faltan algunas postales que se iran agregando al rompecabezas, a medida que el abismo no espere y se acerque: fábricas recuperados o club del trueque…
Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 24 de junio de 2025

