Salvemos al sistema democrático, antes que sea demasiado tarde…

Los datos que subrayan la ausencia, obligan a una refundación de los pactos democráticos para salvar al sistema porque siempre, porque siempre la no participación popular, es funcional al fascismo. En este caso, se impusieron los que auspician el desprecio por la política y sacan rédito de esa locura suicida.

ELECCIONES PORTEÑAS PARA ELEGIR DIPUTADOS POR LA CIUDAD. Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Lunes 19 de mayo de 2025

Bajísima participación. Ningún análisis puede comenzar por otro camino. Un número tan chiquitito, que el domingo resultó un nuevo cachetazo a un sistema que ya no resiste más agresiones. Casi la misma cantidad que fue a votar, optó por quedarse en su casa. Ni el pueblo, ni la «gente de bien», se presentaron a discutir su destino. Votó el 53% y en comunas como Lugano apenas el 46%.

Por distintos motivos, muchos antagónicos, ninguno de los dos sintió ganas irreflenables de ir a votar. Por enojo, desgano, castigo o bronca, los pobres se plantaron como un fuerte reclamo a la política toda y en ese lodo, los libertarios, los anti-política, caminan con «total normalidad».
La única diferencia con el 2023, es que los que antes eran outsiders, ya no lo son; los que antes se decían anti-casta, hoy la representan.

Cada minuto que pasa, se sigue agigantando la gran derrota de los Macri, en particular y del PRO en general; porque estamos ante el certificado de defunción de la «Revolución de la alegría».
Para los dos, la primera en 18 años y en cuanto al partido que gobierna CABA, ayer no se impuso en ninguna comuna. Como postal de la degradación de los dueños de los globos, no le quedó uno de los dos candidatos presidenciales del 2023: ella cambió de camiseta y él sacó el 8%, terminó cuarto cómodo y encima armó una fiestita en su búnker, por la derrota macrista. Larreta gritando «¡¡¡Volvimos!!!», como si hubiera bajado en Ezeiza después décadas de exilio, cuando hasta hace un año y medio era jefe de Gobierno; fue surrealismo de máxima pureza.

La línea de tiempo de este resultado, profundiza aún más la derrota amarilla, que entre las cosas raras de esta elección, ni pudo ofrecer la foto de Lospenato votando, porque dicen que no hizo el cambio de domicilio a tiempo…
En noviembre del 23, Milei fue presidente con el 26% del PRO en primera vuelta; a partir del 10 de diciembre y durante casi un año y medio, el PRO le votó absolutamente todo a un Milei que le pagó transformando a los socios, en sus nuevos enemigos institucionales. Ahora con la apertura del libro de pases, ya nadie irá a jugar al fútbol en «Los abrojos»; se espera para las próximas horas, un pase masivo de dirigentes que bloquearon a Mauricio del grupo de wasap ayer a las 19:00 y el «Liverpool» analiza cambiar su nombre por el de «Cardenal Copello».
Milei es el nuevo conductor del PRO residual y Macri ya parece un ex candidato a senador 2025. Aunque no lo parezca, el costo de su presidencia lo sigue persiguiendo.
El radicalismo de Martín Lousteau, sigue un camino similar. En la boleta desapareció UCR y «Evolución» como nuevo nombre artístico de un sector que amenaza con un discurso nuevo y después termina votando propuestas demasiado viejas; muestra una indefinición que después se paga caro.

El voto anti-peronista, siguió al candidato que no presentó un solo proyecto en la campaña y por ahora, cambió de dueño. Se rompió el eje del triunfo oficialista, que la semana pasada se dio en las legislativas de Salta, Chaco, San Luis y Jujuy y en las constituyentes de Santa Fe.
Norte para la derecha, Sur para el peronismo y aliados en la cueva del gorila. La pelea 2027, se instaló en barrios de clase media que cortan por en dos a la Ciudad. Milei no ganó en ninguno de los barrios populares donde la crisis que él fabricó hace estragos y paralelamente se impuso en las zonas donde viven los verdaderos ganadores del ajuste y los terratenientes de maceta, los que estuvieron de fiesta con el dólar barato, aunque se mantenga contenido quemando reservas; la «bicicleta financiera» de la que ellos van a pagar los intereses y el blanqueo del que participaron otros.
Algunas cosas ineludibles. Siempre las estadísticas son importantes por lo que muestran, pero mucho mas importante por lo que ocultan. Los libertarios en la segunda vuelta presidencial del 23, sumaron más de un millón de votos y ayer, nacionalizando al extremo la elección y poniendo a disposición, todo el aparato estatal no llegaron a 500 mil.
Y por último, por primera vez en la historia política universal, el ganador hizo campaña, sin presentar un solo proyecto porteño y llamando a derrotar al kirchnerismo, un sector que jamás gobernó la Ciudad de Buenos Aires.
De las 17 listas, 12 no lograron meter un legislador. 8 perdieron contra el voto en blanco, que fue de 1,9% y 7 no llegaron al 1%.

PD: Lo mejor de la noche del domingo fue Caruso Lombardi. «Saqué 1,7% porque medido 1,70 y si fuera más alto hubiera sacado más votos». Posiblemente una instantánea perfecta del presente político argentino.
Y en segundo lugar, la fidelidad del «Mago sin dientes»; un gesto que en las malas, cotiza en Bolsa…

ELECCIONES PORTEÑAS PARA ELEGIR DIPUTADOS POR LA CIUDAD. Editorial de Gustavo Campana, en LA MAÑANA de VICTOR HUGO MORALES por AM750 – Martes 20 de mayo de 2025

12 de agosto de 2021. La periodista le preguntó a Javier Milei, “¿Usted cree en la democracia?”. La respuesta que se calculaba demasiado simple para un candidato a diputado nacional, fue un laberinto. La suposición lógica, que entiende que el que participa de un comicio, acepta todas las reglas del sistema, se transformó en palabra frágil y poco creíble. Entonces, la curiosidad televisiva pasó a ser una trampa mortal para el entrevistado: “Yo creo que la democracia tiene muchos errores y…”.
La conductora volvió con la consulta directa, “Puede tener errores, ¿pero usted cree en el sistema democrático?” y Milei sin escapatoria, intentó liderar el interrogatorio para pasar al ataque: “No, yo te hago al revés la pregunta. ¿Conocés el teorema de imposibilidad de Arrow?». La periodista se plantó: “Yo le hago la pregunta de nuevo, porque acá la que pregunta soy yo. ¿Usted cree en el sistema democrático?”.
Por segunda vez, el libertario buscó salir por una ventana, nunca por la puerta: “¿Y yo no puedo contestarte con una pregunta?”. Ultima carga de la cronista: “Es importante la pregunta y requiere una respuesta contundente. ¿Cree o no en el sistema democrático? Es fácil, ¿cree o no cree?”. Milei nunca dijo si o no, pero quedó muy claro su eterno conflicto con la democracia.
Hace casi cuatro años, la periodista era Liliana Geuna y el entrevistado hoy es presidente de la Nación.


En las elecciones porteñas, el ausentismo le sacó casi 24 puntos al primero y profundizó con una cifra histórica desde el regreso de la democracia, una herida con la que Milei se lleva muy bien. De cada 100 electores, menos de 20 eligieron a la Libertad Avanza y con esa minoría, le alcanzó para ganar. Aspira a que en el futuro, otras minorías se sigan haciendo cargo del destino de las mayorías.
Pero en los barrios más golpeados por el ajuste, en el sur de la Ciudad que necesita solucione urgentes, la ausencia fue aún mayor. En la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano), votó el 40% del padrón.
Sin embargo, los que tuvieron claro que hay que defender como sea el dólar barato para ir de compras a Chile o vacacionar en Río, marcharon a votar como soldados. Los que tienen capacidad de compra y poder de ahorro, se pusieron anteojeras, fueron insensibles al dolor del otro y apostaron su felicidad de plástico. En Caballito (Comuna 6), Devoto y Villa del Parque (Comuna 11), o Villa Urquiza (Comuna 12), la participación superó el 60%. Pulseando con Juan Salvo, la suma de los que piensan que hay que «salvarse solos», derrotó por un rato al «héroe colectivo».
Si la democracia es esperanza para salir del pozo, el presidente es el sepulturero de todos esos sueños y paralelamente, es el angel de la guarda del industricidio, la especulación financiera, la fuga y el lavado. El Topo aspira a romper el vínculo entre la política y el pueblo, a más de 41 años del regreso de la constitución después de la muerte.
El generador de la crisis económica presente, al mismo tiempo encabeza la falta de respuestas políticas para superarla. Sostiene su realidad ficcional de dólar barato y baja inflación, a costa de perder reservas y hambrear a los pobres.
El presidente que asumió alimentando la indiferencia por la democracia («la justicia social es una estafa»), encabeza desde la Casa Rosada la implosión del sistema. Quiere destruir un formato que lo interpela, cuando el lugar que ocupa lo obliga a respetar derechos mínimos, ínfimos; que por mandato constitucional tiene que preservar. Instaló una economía de saqueo oficialista y por ahora sin rebeldía opositora, sostenida por una represión cotidiana que cuando le pega a un jubilado, está jaqueando el destino de sus nietos.
Reina un modelo resignado al capricho del patrón, que transformó a la democracia en un paraiso soñado con números de infierno; un rehén de los centros financieros de poder, de aquí, de allá y de todas partes.
Por ahora, la derecha quiere sacar el voto obligatorio, porque sabe que ya quebró la voluntad de los pobres, que la ausencia le quita legitimidad a la democracia y puso de pié a la clase media en nombre de la propiedad privada. Y seguramente como un hecho superador, después renovarán el sueño del voto calificado.

Para salir de la trampa, hay que enderezar el rumbo del relato maldito que instaló la antipolítica, para que nadie recuerde quién es, ni de dónde viene… Pero Juan quedate tranquilo, como pasó en diciembre de 2001, los que nunca creyeron en la fuerza de lo colectivo, los que se encerraron en su zona de confort y tapiaron las ventanas para no ver la nevada tóxica de la pobreza, van a volver a llamarte para que te pongas al frente de la revancha.