Cambiaron muchas cosas en el futuro oficialismo, desde el triunfo en el ballotage. A esta altura del partido, del candidato original queda muy poco. Posiblemente, el buzo azul y algún otro detalle menor…
En dos de los tantos volantazos que sorprendieron a propios y extraños, Milei pasó de libertario a neoliberal clásico y de militante anti-casta, a cabeza de una compañía integrada por demasiados fracasados de aquel supuesto mejor equipo de los últimos 50 años.
Ayer el sincericidio del próximo presidente, documentó un dato que a pesar de ser previsible, cuando se lo oficializa marca el piso de la insensibilidad de lo que viene. El peso del ajuste del nuevo gobierno, no lo pagarán los políticos como siempre prometió Milei, sino la porción del pueblo que lo votó como un salvador.
Uno de los slogans de campaña más importantes, se rompió en mil pedazos en una declaración y ahora oficialmente, la realidad le apunta amenazante a casi 46 millones de habitantes.
Milei aseguró a su regreso de Estados Unidos, como si hablara del pronóstico del tiempo o enumerara los ingredientes de una receta de cocina, que los próximos meses estarán marcados por el aumento generalizado de precios, a un ritmo muchísimo más rápido que el actual y que hay que prepararse para la caida total de la actividad económica.
Habló de estanflación por dos años. Una palabrita que desde su rol académico, mixtura dos fenómenos, que este caso surgirán peligrosamente programados: estancamiento e inflación. Por lo tanto, los que fueron por el mesías, se encontraron con un remedio muchísimo peor que la enfermedad.
Massa planteaba un 2024 con cosecha sin sequía, exportación de gas y los primeros grandes dividendos del litio. Con ese panorama, habló en campaña de reducir un 50% la inflación en los primeros 12 meses de gobierno.
Podemos estar peor, si por un capricho ideológico rompemos con China y perderemos un mercado de 15.000 millones de dólares o si cerramos la relación comercial con Brasil y el Mercosur, abandonamos un mercado de 12.000 millones de dólares.
El futuro habla de crisis social, hambre, desocupación y marginalidad; pero fundamentalmente, de salarios miserables para los que conserven el trabajo. Y ante esta, la peor combinación de todas las posibles, Milei en un absurdo rol de comentarista de televisivo de la realidad y no de presidente electo, apuntó que “la única billetera que va a estar abierta es la de Capital Humano para dar contención a los caídos”.
La estanflación de Milei, no es un callejón sin salida, es una propuesta, fundamentalmente porque impulsará vía “el Messi de las finanzas”, una política devaluatoria muy fuerte.
Por lo tanto, un gobierno que en su agenda tiene la conformación de un nuevo ejército de desempleados, en realidad decidió no gobernar antes de asumir. Cuenta Milei en la previa del juramento, que administrará la profundización de la crisis y se sentará en el cordón de la vereda, a contemplar el desastre. Gobernar es domar el desastre, acorralarlo, asfixiarlo.
Eliminar Precios Justos; los cupos a la exportación de maíz, trigo y carne; bajar la persiana del fideicomiso que regula aceite y trigo; y la derogación de la Ley de Alquileres; no es libertad, es un salvoconducto para que la economía concentrada opere como una bomba neutrónica sobre la Argentina.
El mercado no esperó al 10 de diciembre. Generó remarcaciones que anticipan la libertad de precios que se viene y en los últimos días empezaron a volar telegramas de despido en la obra pública y apertura de retiros voluntarios en la industria.
Milei como desde el más allá le ordena Milton Fridman es el enemigo público número uno de políticas que mejoren el ingreso para estimular el consumo y aumentar la producción industrial. Prefiere la paz de los cementerios, que por supuesto elimina a base de cadáveres los ruidos molestos de las tensiones económicas.
El grupo Mirgor de Nicolás Caputo, el «hermano del alma» de Mauricio Macri y primo del futuro ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, desvinculó a cientos de trabajadores y adelantó vacaciones en varias de sus plantas de Tierra del Fuego.
Mirgor o sea Caputo, desvinculará a partir del 1º de diciembre a todos los contratados de tres plantas fabriles de Río Grande y a los trabajadores bajo modalidad de Prestación Permanente Discontinua. El personal efectivo, será suspendido 10 días durante diciembre, para luego iniciar el periodo de vacaciones anuales adelantadas. Y no saben si al volver, seguirán con trabajo.
Nissan Renault abrió el registro para retiros voluntarios de trabajadores en su planta de Córdoba. Los gerentes japoneses y franceses, esperan que se inscriban 450 operarios, entre contratados y efectivos. Es la segunda automotriz que lo hace, porque la primera fue la alemana Mercedes-Benz.
Que suerte ya regresamos al mundo…, pero como no conseguimos boleto en el trencito de la alegría, volvimos en la locomotora del tren fantasma.

