Martín Redrado, hoy conchabado bajo el ala de Larreta, les contó vía zoom a los integrantes de la “usina de pensamiento” del Partido Republicano “Wilson Center”, que lidera Mark Green, la verdadera propuesta de la ultraderecha argentina. ¿Ideas nuevas? No…, eternas. Las más auténticas, la que llevan por generaciones en el corazón. Una especie de fiesta de la pólvora, que promete alcanzar a todos los que pretendan alzar la voz en contra del hambre.
El pretendido economista, que nunca fue otra cosa que un mesadinerista vip, lo dijo con franqueza y en el escenario más propicio para estas declaraciones de amor.
Después de Luciano Laspina, el referente en creación de marginalidad de Patricia Bullrich y de Diana Mondino, la economista del CEMA y espada de Milei, Redrado le subió el volumen a la necesaria violencia que todo ajuste necesita.
En inglés sentenció, «no hay más espacio para el gradualismo. Claro que en los primeros días tendremos disturbios y lo esperamos, pero vamos a usar la fuerza de la ley, la Policía y la Gendarmería. Y lo mismo en la Ciudad y en la provincia de Buenos Aires, porque creemos que vamos a ganar ahí. Con la ley vamos a hacer entrar en razón a la gente que está fuera de orden».
El cinismo explícito, terminó de cuajo con el bajísimo nivel de hipocresía que le quedaba a Larreta para seguir jugando al conciliador, al moderado.
Redrado confirmó lo que en primer lugar negaron Prat Gay, Lacunza y Sandleris y luego Laspina. “Hemos hablado con el staff del FMI para establecer un nuevo programa, queremos llegar a Washington con el apoyo de las leyes para la reforma».
La propuesta que había deslizado Laspina, como el capo de los números de Bullrich, fue armar una alianza con Milei en el Parlamento, para sacar rápidamente una batería de leyes represivas, para contener el desborde social. Habló de transformar a la casa desde donde por mandato natural, tienen que salir las propuestas para ampliar derechos, en una fábrica de cárcel, censura, palos y gases (Radio Nacional, 10 de agosto de 2023).

