En 1996, cuando a nivel nacional gobernaba Carlos Menem y en Río Negro el radical Pablo Verani (UCR), el inglés Joseph Lewis compró una propiedad aledaña a Lago Escondido que llegaba hasta el límite con Chile. Cuatro años después, la Legislatura provincial le dio la autorización para explotar por 30 años el recurso hídrico, mediante una central con capacidad para abastecer de energía a toda la zona de El Bolsón. Para engordar el problema que atenta contra la soberanía argentina, el empresario se convirtió en uno de los mayores accionistas de Pampa Energía de Marcelo Midlin, gran amigo de Mauricio Macri.
El ilegal proceso de adquisición de Lewis, comenzó a través de la firma Properti Bs.As. S.A., que presidía Lisandro Allende, quien cuando se produjo la compra trampeó su declaración jurada al plantear que la firma estaba constituida solo por capitales argentinos. Poco más tarde, mediante una serie de traspasos societarios donde se ocultaron cambios en la denominación y composición social de la empresa, más la intervención fraudulenta de la escribana María Luisa Szama, se firmó la escritura a favor de Hidden Lake S.A.; empresa que luego pasó a ser controlada por la sociedad británica Lago Corp. Una acción de esta firma pertenecía al millonario británico.
Todo fue realizado bajo un plan concertado entre funcionarios provinciales y nacionales y los controlantes de la sociedad beneficiada, entre ellos Charles Lewis, hijo de Joseph.

