11 de enero de 2016. Ese lunes, la agenda periodística obligaba a denunciar lo sucedido en el primer mes de Macri en la Rosada. Mañana en la que Radio Continental terminó con Víctor Hugo, por “necesidad y urgencia” del Ejecutivo. La apertura de “Uno nunca sabe” por la 750, fue un balance que contó el futuro:
Están volviendo a paso firme, sensaciones que habían pasado al archivo, pero que nunca fueron olvidadas. La siembra de miedo, otra vez amenaza con una cosecha record de Terrorismo de Estado.
Ahora el terror no se traslada en Falcón verdes o en las camionetas de los Grupos de Tarea, se gesta en despachos oficiales cargados de gerentes privados que nunca dejarán de serlo y que disciplinan a la población, con censura, despidos y represión.
Sabíamos que con Macri, estaba asegurado el regreso a los ’90, pero nadie podía imaginar la torpeza de volver tan rápido a los ’70. Juegan con fuego, seguros que nunca se van a quemar; casi convencidos que este apagón de derechos, es un pedido a gritos del pueblo.
Si me permiten ser ingenuo, si todo esto no es un error, hay que avisarle al pastorcito que el lobo empezó a comerse las ovejas…
La libertad de expresión, es la madre de las libertades. Cuando terminan con la palabra, desde la «suma del poder público», cuando muere el derecho a la información, cuando terminan con la opinión crítica; todas las demás libertades están en terapia intensiva.
Hoy a las 9 de la mañana, se produjo la noticia que mañana no publicará en tapa la prensa hegemónica. La noticia que festejan en privado, sabiendo que lastimaron donde duele.
Seguramente la decisión de Radio Continental, no aparecerá en el Boletín Oficial. Con perfume burocrático y sin peso político, estará en el balance de los medios 2016. Pero en realidad, se trata de un nuevo DECRETO DE NECESIDAD Y URGENCIA. No aguantaron un día más…
La integridad humana y periodística de Víctor Hugo, fue demasiado para este tiempo que necesita silencio cómplice. Solidaridad una vez más, con otro compañero al que le prohibieron la palabra.
En el reino de Magnetto, en la tierra de las corporaciones, todo tiene que tener el mismo color. La democracia vuelve a ser un sueño, después de 32 años. Como cantaba el Tano, «las cosas se cuentan solas, sólo hay que saber mirar» y parece que a esta puerta del río, otra vez le apuñalaron el sol.
Sin advertir que entre votos propios y prestados, su propuesta reunió a la mitad de los argentinos, sintió que le sobraba legitimidad para cambiar todo. La heladera en el living, el inodoro en la cocina y la tele en la terraza. El país empieza a quedar incómodo, hasta para un porcentaje que banco el cambio. Y solo pasaron 30 días. Democracia rara, chiquitita, casi imperceptible…
Ni una sola consulta con la otra mitad, sobre temas muy sensibles a la estabilidad del sistema; aspectos de la vida política, social y económica que no habían sido plebiscitados en campaña. Un gobierno que lejos de cumplir promesas, administra sorpresas para propios y extraños.
A la velocidad del sonido y a contramano, fueron apareciendo decretazos para nombrar jueces o modificar leyes «a piacere» y la promesa clasista de eliminar las retenciones.
Y por supuesto, la devaluación más anunciada de la historia. Esta vez, fue del 40%.
La fiebre del dólar ocupó el centro de la escena una vez más, cuando Prat Gay, anunció el fin del cepo; algo que a muchos oídos les sonó lo más parecido a la toma de la Bastilla…
Hoy cuesta comenzar el balance del primer mes de Macri en la Rosada, por una cautelar que coronó a Pinedo presidente de la Nación por 12 horas; porque esa falta de respeto institucional, quedó sepultada por otras de tres o cuatro talles más grandes.
Pinedo…, Pinedo…, será el mismo?
Pero la historia arrancó por una jueza que puso en «orsai» a todos los presidentes anteriores que a la hora de entregar el sillón de Rivadavia, fueron ocupas medio día de la Casa de Gobierno…
El primer día fue de discurso corto (pobreza cero, combatir al narcotráfico y la unión de los argentinos), baile y karaoke en el balcón de la Rosada. Al día siguiente, el presidente jugó al diálogo político con los ex candidatos, salvo Del Caño y lo pesado arrancó el 14 de diciembre.
En el segundo día hábil de su gestión, Macri sorprendió con designó dos jueces por decreto.
¿Qué vino después? El Congreso cerrado y de vacaciones, sin llamado a sesiones extraordinarias; apertura de importaciones, quita de subsidios energéticos, paritarias suspendidas en la provincia de Buenos Aires; represión contra los trabajadores de Cresta Roja y los municipales de La Plata.
¿Todo esto es cierto, todo esto pasó?
Emergencias varias (energética, estadística y de seguridad); enfrentamiento con el gobierno venezolano en la Cumbre del Mercosur y agenda para negociar con los buitres. ¿Qué más? Intervención de la AFSCA y Ley de Medios herida de muerte.
Mientras tanto, los corruptos de siempre, siguen haciendo negocios…
La Justicia sobreseyó al presidente por las escuchas y la causa de la UCEP; el ministro de Hacienda, amenazó a los trabajadores («si piden aumento, se quedan sin laburo»); más de 10 mil trabajadores del Estado despedidos y hay que andar por la calle con documentos.
La democracia ya fue mil veces a la Comisaría de la Mujer, pero no cansada de denunciar las violaciones que lleva en el lomo, no abandona…
La imagen muestra dos plazas, con un mes de diferencia: el baile en el balcón de la Rosada del nuevo presidente y una multitud solidarizándose con Víctor Hugo.

