(Fragmento de «Tribunas sin pueblo») Miguel Venancio Sánchez nació el 6 de noviembre de 1952, en Tucumán. Fue secuestrado en su casa de Berazategui, el 8 de enero de 1978 y habría pasado por el centro de detención clandestino “El Vesubio”. Tenía 25 años, trabajaba en el Banco Provincia, militaba en la Juventud Peronista, era amante de la literatura y maratonista federado del Club Atlético Independiente (en la adolescencia jugó al fútbol, en las inferiores de Gimnasia La Plata).
Cuando lo secuestraron había regresado de Brasil pocos días antes, después de participar por tercera vez en la tradicional maratón de San Silvestre (31 de diciembre, en San Pablo).
En la edición 2903 de la revista El Gráfico (28 de mayo de 1975), Miguel apareció por primera vez, en la cobertura de las “Fiestas Mayas”. Con el número 671, está en una foto junto a Daniel Pereyra y Stella Maris Fonte (ganadora de la categoría mujeres). El epígrafe decía que ellos tres, junto a Oscar Bartelt, todos empleados del Banco Provincia, “se dieron el gustazo de correr y llegar”; que se trataba de corredores “debutantes”, salvo Sánchez que asesorado por Osvaldo Suárez, fue el encargado de “entrenar al grupo”.
Osvaldo fue uno de los grandes atletas de la historia argentina. Sufrió las consecuencias del golpe del ’55, cuando el general Fernando Huergo, lo bajó de la delegación nacional que iba a participar de los Juegos Olímpicos de Melbourne (1956). La excusa oficial, fue el trato preferencial que el peronismo habría tenido con Suárez, para que viaje a México a participar de los segundos Juegos Panamericanos (marzo 1955).
Por iniciativa del periodista Valerio Piccone (“La Gaceta Dello Sport”), “La carrera de Miguel” se disputa anualmente en Italia desde 2000, bajo la consigna: “No al olvido”. A partir de 2001, la prueba-homenaje comenzó a correrse en la Argentina.

